En la historia,
el renacimiento puede darse.
Siempre y
cuando, esa palabra, signifique una retrospección de los modos de creación
hacia un devenir.
Pero de ninguna
manera, ese renacimiento puede ser una vuelta atrás, es decir, la
reconstrucción de una época ya vivida.
Quiere decir
que lo hecho en épocas pasadas, queda allá, en su tiempo. El renacimiento,
actúa en un ambiente nuevo, diferente, seguramente complejo, donde comienzan a
relacionarse nuevos principios, que generan una cultura completamente disímil
de los tipos anteriores.
Cuando se
suscitan cambios culturales, ¿implica esto que es el hombre el que cambia su
estructura sensible, de comprensión y acciona en consecuencia? O hay una
interacción de factores que llevan a la nueva circunstancia. Porque es el
hombre y su circunstancia, como dijo el filósofo, pero, aquí se está hablando
de un renacimiento, de un cambio profundo respecto de circunstancias
anteriores. Como que se está recorriendo una nueva historia.
Es cierto, a la
vez, que si se produce un cambio profundo, es porque seguramente, éste ya
existía en las profundidades de lo anterior, sólo faltaba que saliera a la luz.
Como que nada, en la historia, es espontáneo, de un día para otro. El tiempo de
la historia, ya lo dije, no es el tiempo del almanaque. Eso cuenta para
nosotros, para festejar cumpleaños, efemérides, cambios de estaciones, pero a
la historia todo eso no le hace ni mella. Es un desarrollarse constante,
perpetuo. Venimos desde los primitivos, desde aquellos habitantes de las
cuevas. Y en eso, todo sigue igual, de la misma manera. Vamos hacia el devenir,
o lo estamos esperando, pero no podemos volver.
Quizás, estemos
en una época de desdoblamiento, en la cual chocan violentamente diferentes
fuerzas y el resultado, sea la totalidad de una nueva manera de expresión en
los hombres, en las sociedades.
Porque no
asistimos a la apariencia de un cambio. El cambio se está engendrando,
acontece.
Cuando la caída
del muro de Berlín, cuando la desaparición de la URSS, se habló de un nuevo
orden internacional, parecía que el imperio sería global y por los siglos de
los siglos. Bueno, no resultó eso que se dijo. Hoy el imperio está en una
crisis fenomenal, el capitalismo en un fracaso grandioso. Cuáles serán las
nuevas formas, lo que está llegando, aún no lo sabemos y creo que ni podemos
sospecharlo siquiera, pues estamos en medio del estallido, de la convulsión y
como dicen los que saben de tormentas, hay que esperar hasta que aclare para
ver cómo nos dejó el vendaval.
Y posiblemente,
en ese aclarar, se pueda ver que el hombre vuelve a la profundidad de su
espíritu, reencontrándose con el sentido de la vida.
El nuevo orden
internacional será aquél en el cual TODOS de los miles de millones de seres
humanos que habiten el planeta, tengan su plato de comida.
© Helios Buira
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