lunes, 14 de enero de 2013

ELOGIOS NO TAN ELOGIOS. VACUIDAD PERENNE

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He sido testigo de muchas expresiones, algunas por momentos dirigidas a mí, pero en los años que he trabajado en el Centro Cultural Recoleta, a quienes allí exponían sus obras, escuché cómo les declamaban cumplidos que, seguramente, por ello, el artista, se sentía desalentado porque todo ese decir a su persona o a su obra, era de una liviandad fenomenal. Claro, quienes ofrecían los halagos, creían que se trataba de lo más profundo que se le puede decir a un artista cuando expone sus obras.
Todo, dicho en un marco de sonrisas, movimientos de manos y cabezas que acompañaban las certeras frases, a la vez que la acostumbrada copita del brindis.
Esto me recuerda a un texto de Luis Gruss, cuando escribió una breve nota para opinar sobre una de mis muestras, que decía: “Para los que están cansados de recorrer galerías de arte donde sirven buen vino y saladitos -cualquier cosa menos arte en serio, cualquier cosa menos esfuerzo- la propuesta es simple: llegarse hasta el Centro Cultural Recoleta, y ver los bocetos y las esculturas de un señor barbudo llamado Helios Buira.”
Y seguía Gruss hablando sobre mí, pero ese no es el tema que quiero exponer aquí; utilizo su texto, para reforzar lo dicho en el comienzo.
La cuestión es que, estando presente en la inauguración de uno de los artistas serios y de buena obra, ingresa una amiga y le dice: “¡Qué bien se te ve, me gusta cómo estás vestido!” (juro que fue así) La cara del artista, tenía una sonrisa parecida a la de La Gioconda, que nunca se sabe bien cuál es su significado, pero yo pude apreciar que desde sus ojos salían rayos destructores hacia el centro del los de su amiga.
En otra muestra, también durante el día inaugural, esta vez, una pintora que exponía sus trabajos y la amiga que le dice: “¡Qué bien te sienta ese vestido, fulanita. Hace juego con algunos de tus cuadros!” El vestido era de color amarronado, o sepia, o tabaco y sí, algunas de sus pinturas estaban compuestas por una paleta cálida con algunos tierras, pues su temática se relaciona con lo americano y la artista consideró esos colores para expresar su sentir.
Otros halagos “¡Qué inteligente es tu amiga!” También… “Me encantan los marcos de tus obras” Y el mejor, fue éste: “Aquella pintura, la que tiene el fondo verde, quedaría bien en mi living, haría juego con las cortinas” Aquí fui testigo de que luego de esa frase, la mujer que la pronunció, le dijo al artista que se la compraba. Juro, recontrajuro que él le dijo: “Por qué no te vas a la mierda”. La mujer se retiró ofendida. Puedo suponer que la amistad quedó trunca.
Podemos apreciar, también, que esos elogios, son dichos en el mismo tono y con los mismos gestos, a cuanto artista se encuentran por el camino.

El hombre, es un ser inquieto, que en sus búsquedas, quiere conocer. Necesita explicarse las cosas; quizás, porque sabe de su finitud y de esta manera, tal vez, mitigue la angustia cósmica que lo abarca. Busca explicaciones de sí y del mundo que lo rodea.
El artista espeja esa búsqueda.
Desde el misterio del arte, es que el artista se explica a sí mismo y explica el mundo a través de lo que el hombre de las cavernas hacía por medio de la magia; por ello, he dicho en algún momento: “El arte, ante todo, magia”.
¿Es irracional la magia? No. Porque si el cavernícola se explicó los acontecimientos y el mundo que lo rodeaba atravesado por ella, quiere decir, que desde allá venimos y de no haber sido así, hoy no estaríamos sobre el planeta.
El artista, como aquellos magos, es también una gran fuente de conocimientos. Y las ciencias, son los diferentes caminos para llegar a ese conocer, a ese saber.
Primero, estuvo el arte. Después vino todo lo demás.

Claro, al ir degradándose el lenguaje, las palabras comenzaron a ser cada vez más débiles, así como la capacidad de sentir y de asombrarse ante las obras de los artistas.
Por ello, al llegar a la sala donde exponen sus obras quienes se expresan en el mundo del arte, se pueden escuchar palabras como "bonitas", "espectaculares", "simpáticas", "divertidas" y muchas otras del mismo tenor, para cualificar las obras que allí se exponen.
Así nos va.

© Helios Buira

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