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| Patrice Lumumba |
Se cumplieron
52 años.
Tendría hoy 88.
Pero lo asesinaron cuando tenía 36, o sea, hace 52.
Hablo de
Patrice Lumumba.
Fue el primer
Jefe de Gobierno de la República del Congo.
Líder de una
gesta emancipadora, su grito libertario recorrió el continente africano.
Recuerdo,
cuando era chico, leía en revistas de historietas, (hoy cómics), narraciones
fantásticas que ocurrían en el Congo Belga, y así era como conocíamos aquellos
lugares misteriosos y lejanos.
Pero no lo
relacionaba con África, sino que era un nombre compuesto: Congo-Belga.
Ahora, uno sabe
que el Congo, era una colonia de Bélgica.
Y jugábamos en
el barrio representando las escenas que veíamos en los dibujos que nos llegaban
en revistas coleccionables. Sin saber, que nos estaban metiendo en la cabeza,
en el corazón, en el alma, el sofisma de que el Congo era eso que allí veíamos
y leíamos, y no la verdadera historia de una nación sometida a los designios invasores
de potencias que sólo querían lo que la tierra de ese país les ofrecía: sus
recursos naturales.
En mi
adolescencia, cuando recién comenzaba mi introducción en el mundo del arte, de la
cultura, cuando me estaba preparando para dar el examen de ingreso a la escuela
de Bellas Artes y después ir incorporando “eso nuevo” que se me ofrecería con
los años, para comenzar a comprender el mundo y así, ir configurando mi visión
de los acontecimientos, Patrice Lumumba era asesinado junto a dos de sus
ministros.
Transcribo un
texto publicado en el Tiempo.com
El 30 de junio de 1960, en el Palacio de la
Nación de Leopoldville -actual Kinshasa- el rey belga Balduino I anunció el fin
de la colonización. Nacía la República Democrática del Congo, tercer Estado africano por superficie y una de las
mayores potencias del mundo por recursos naturales. Balduino alaba incluso la
obra colonizadora de Leopoldo II, el rey belga que masacró a los congoleños.
Lumumba, recién nombrado primer ministro,
toma la palabra y carga duramente contra la colonización. Una afrenta al rey
belga y el nacimiento de un héroe nacional. Lumumba, un africanista que creía
en la unidad continental, comienza a mover sus bazas políticas para fomentar
manifestaciones y problemas a los agentes del colonialismo belga desde 1958.
Bélgica, incapaz de controlar un territorio
tan inmenso, acepta dar la independencia al Congo a principios de 1960. Las
primeras elecciones democráticas no dejan un ganador claro y los líderes de los
dos principales partidos, Joseph Kasavubu y Patrice Lumumba, son nombrados jefe
de la República y primer ministro, respectivamente.
Pero Bélgica pone palos en las ruedas. Meses
después, apoya la secesión de la región de Katanga, la más rica en recursos
naturales. Lumumba pide ayuda a Naciones Unidas, que envía tropas pero para
provocar un alto el fuego que dejaría a Katanga independiente.
La 'encerrona'
Lumumba mira entonces a la Unión Soviética.
Los rusos prometen ayuda, y Occidente no tarda en preparar la caída del primer
ministro y Kasavubu lo destituye.
En la anarquía, aparece Joseph-Désiré
Mobutu, un joven oficial del Ejército, que da un golpe con apoyo de la CIA y se
hace con el poder. El 27 de noviembre, Lumumba huye hacia Stanleyville, pero es
capturado por hombres de Mobutu y encerrado en una base militar.
El 17 de enero de 1961 es asesinado junto a
dos de sus ministros. Bélgica niega su participación pero ésta es más que
evidente. En el 2001, el Parlamento belga reconoció su "responsabilidad
moral" en la muerte de Lumumba y confirmó la participación de la CIA, tras
una investigación de la que no se dieron más detalles. Los tres hombres fueron
golpeados, ejecutados ante oficiales belgas y sus cuerpos disueltos en barriles
de ácido.
Su figura se convierte en el mito del tercermundismo,
una suerte de Che Guevara para los africanos. Grupos de liberación en varios
países africanos se autodenominan sus herederos y la Unión Soviética bautiza
con su nombre la universidad que debe acoger a los estudiantes de los países
amigos.
Sus asesinos nunca fueron castigados. En el
2011, en Bruselas, responsable de su muerte, no hay siquiera una calle con su
nombre. Sí hay, en cambio, en una de las principales vías, una majestuosa
estatua ecuestre del rey Leopoldo II, el carnicero que mató a millones de
congoleños.
Estoy
escribiendo sobre acontecimientos ocurridos hace más de 50 años.
La
colonización, como manera de sometimiento, de robo, de despojo de lo que le
pertenece a otros pueblos.
Entonces hoy,
puedo incorporar al texto, información acerca de los mismos métodos, las mismas
mentiras y el mismo horror.
En nombre de la
Democracia, contra rebeldes terroristas, para poner orden y pacificar a esa
nación, Francia hace lo siguiente:
El ministro de Defensa de Francia, Jean-Yves
Le Drian, declaró hoy que 1.400 soldados franceses se encuentran en Mali, donde
llevaron a cabo ataques terrestres luego de que los rebeldes islamistas
resistieran una semana de ofensiva aérea.
"Esta mañana, hay 1.400 soldados
franceses. Ayer se observaron luces en tierra y aire... y se observan justo
ahora", dijo el ministro citado por el diario Le Parisien.
Ante la firme resistencia de los rebeldes,
los soldados franceses ampliaron su operación y el miércoles lanzaron su
primera operación terrestre contra los insurgentes afiliados a Al Qaeda en Mali
después de tomar el control de Diabaly, una localidad central de importancia
estratégica, donde se localizaban "los grupos armados más organizados y
decididos", dijo el ministro en otra entrevista.
Francia, que llevó a cabo ataques aéreos
desde el viernes pasado en la parte norte de Mali controlado por los rebeldes,
dijo que planea incrementar el número de soldados a 2.500.
El presidente francés Francois Hollande
declaró que mantendrá a los soldados franceses en Mali hasta que el país
africano occidental tenga dirigentes legítimos, un proceso electoral y que no
haya más amenazas terroristas contra su territorio.
Lo que no
dicen, estos miserables, es que pegado a Mali, se encuentra Niger, que tiene
los yacimientos más importantes de uranio y se lo menciona, en alguna
informaciones como “Este gigante mundial del uranio, con minas a más de 700 metros de
profundidad” Es allí donde apuntan los terroristas franceses (me refiero a su
gobierno) y nada, pero en nada les importa la democracia y mucho menos, la vida
de los miles de inocentes que morirán arrasados por las bombas de los países
democráticos de las “Fuerzas Aliadas” con el apoyo solapado de las Naciones
Unidas, que, como siempre, callarán o publicarán alguna nota “llamando a la
paz”.
Miserables, les
digo. Criminales. Ladrones. Basura.
© Helios Buira

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