martes, 8 de enero de 2013

CONSCIENTES E INCONSCIENTES. ARTE Y TIEMPO.

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Contenido y forma, son inseparables dicen algunos pensadores del arte.
Y otros agregan que luego de la imagen pudo gestarse la idea, la ciencia o la filosofía. Y quien más cierra este concepto es Herbert Read, diciendo: «Si el artista no crea, el filósofo no piensa»
Read llega a esta conclusión a través de sus estudios del arte neolítico teniendo en cuenta la facultad de abstracción que se supone una característica propia de la especie humana.
Para que esto suceda, el artista del neolítico, al trasladar una forma aislándola de su función práctica y plasmándola en la piedra, dentro de la cueva, genera, lo que hoy decimos “fuera de contexto”, y que no es otra cosa que la expresión artística de la cual, luego de aquellas primeras manifestaciones, devino todo el intelecto para darle otras formas en el universo teórico.
En los tejidos, (cestería o paños) por ejemplo, el diseño está dado por el material que se usa y allí se dan formas geométricas por las limitaciones que ese material propone. Ahora, si ese mismo diseño es trasladado a otras superficies, como ejemplo la cerámica, se trata de una abstracción, puesto que la forma ha sido aislada de la práctica, de la función y del material que lo originaron.
Otra vez Herbert Read:

«No digo, que la forma y el contenido tuvieran que diferenciarse conscientemente, ya que no hay necesidad de que intervenga un intelecto consciente en esta etapa. Bastaría una intuición de la forma».

Quiere decir que esta intuición fue posible a través de la práctica estética que me llevó a expresar en otros textos, que primero, aquéllos, los de hace milenios hicieron las cosas que hicieron y a posteriori, se comenzó a hablar de ellas, a escribir sobre ellas, iniciándose así, la noción, idea, o concepto del contenido y la forma, cosa que uno puede concebir que desde allá, desde aquellas imágenes, comenzó el desarrollo de la cultura.
Dentro de la cultura, todo. En el tiempo.
Quizás, sea en el Renacimiento que se le da al artista la categoría de creador, pero, mi concepción sigue adherida a que el Primero, el cavernícola, es el verdadero y desde él, todo lo demás. A tal punto, que pasados milenios y el hombre ya inmerso en las ideas, habiendo tomado la geometría como ciencia, los renacentistas concibieron sus obras basados en las proporciones que esa ciencia les dictaba. Claro, no podían escapar a la cuestión emocional y es por ello que crearon bellezas. Pero siempre, es después. Nunca antes. Sin lo anterior, no hay Renacimiento.
Volviendo a los tejidos, a las formas que decoraban las cestas, se puede decir que desde ellas, es que se llega a la ciencia de las geometrías, cosa que confirma lo dicho anteriormente, que el artista del renacimiento, volcó ideas elaboradas en la antigüedad.
Aquí debo decir que las formas y los contenidos del Renacimiento, fueron puerta para que por ella ingresaran nuevas ideas, nuevas maneras de ver el mundo, pues el artista se expresa a través del inconsciente y es allí donde se producen las “visiones”.
Acerco a Jung:

«La experiencia me ha enseñado que cuando se tiene algún conocimiento de la psicología onírica, fácilmente se sobrevalora lo inconsciente, lo cual disminuye la energía consciente. Pero lo inconsciente sólo funciona satisfactoriamente cuando la conciencia cumple su tarea hasta el límite de sus posibilidades. Un sueño puede, quizá, completar lo que todavía falte, o seguir ayudaqndo donde el mejor esfuerzo ha fracasado. Si lo inconsciente en realidad se hubiera superpuesto a la conciencia, ya no se vería en absoluto dónde estaría la ventaja de conciencia o por qué, en última instancia los fenómenos de la conciencia han resultado necesarios»

Pero creo que en el artista, es la inconsciencia la que le propone y obliga a la conciencia a redoblar esfuerzos para plasmar la obra que mostrará un tiempo presente, o el pasado (Guernica, por ejemplo) y por qué no, adelantándose al futuro, como en Las damas de Avignon, donde el inconsciente de Picasso, en 1907, muestra la fragmentación del hombre, del hombre que vendría luego, por ejemplo, en 1914 con la primera guerra mundial y luego de ello, el desastre.
Tomo también, como ejemplo de futuro en el artista, El Grito, de Munch, obra realizada en 1893, o sea, siete años antes del comienzo de otro siglo y catorce años antes que Picasso concibiera Las Damas de Avignon. Entre ambas fechas, se suman catorce años. O sea, los que van desde el inicio del siglo XX, hasta la primera guerra mundial.
Conscientes e inconscientes.

© Helios Buira

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