lunes, 21 de enero de 2013

PANDORA. UN MUNDO ATERRADOR. LAS POTENCIAS. Y EL DESPUÉS

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El ritmo de la historia cambia. Siempre.
Hoy, estamos en un tiempo desenfrenado, con el espíritu del hombre desquiciado, y el trastoque de valores que presagian un devenir complicado para la humanidad.
Un mundo conflictuado.
La incertidumbre acerca de la historia que estamos haciendo, nos llena de zozobra. Aunque haya pequeñas islas de aparente armonía, de figurada tranquilidad, lo que está en el universo de lo posible, es el horror.
Lo que nos parecía estabilizado, lo que a la vista del hombre era el lugar a mirar, hoy está en vías de desplazarse, de correrse y dejar allí el vacío de la nada. Como diría Henry Miller, el gran cráter.
La vieja Europa se deshace. Está subvirtiendo su existencia. Abrieron su propia caja de Pandora.
Es que aquel fuego que le fuera robado a los dioses, va a quemar de manera inenarrable a quienes pretendan hacer uso de él. La venganza de Zeus, sigue vigente.
Estamos entrando en la Zona Desconocida y las Certezas que creíamos acumuladas, se irán como arena entre los dedos.
El porvenir es sombrío.
La copa de dolor está por desbordarse. Y la seguimos llenando.
Todo aquello que se creía cuando se hablaba de progreso y el futuro iba a ser mejor, más bello, en un mundo amable, se ha transformado en una crisis fenomenal cuyas consecuencias recién comienzan. Y no podemos imaginar cuál será el resultado. Lo que resulte de ello.
Estamos ante “algo” que se agota. Que llega a su fin. Y como la humanidad, los hombres, siempre han reparado, esta vez, no será diferente. Pero tendremos que pasar por el horror.
Las potencias económicas, los países llamados “desarrollados”, están en plena involución. Es por ello que salen a conquistarlo todo, a querer apoderarse de los recursos naturales que tienen, fronteras adentro, los países que dieron en llamar “en vías de desarrollo”. Mentira. Ningún país sometido, dependiente, está en vías de desarrollo.
Desarrollarse, es hacerlo libremente, sin ataduras, sin que nadie se lleve nada de las pertenencias necesarias para ese impulso.
Para conseguir sus intenciones, las potencias crean un gasto impresionante en armamentos, hombres, pertrechos, vehículos, aviones y todo lo necesario para las invasiones que van a efectuar, en nombre de la Democracia, contra el terrorismo o, el derrocamiento de dictaduras (que previamente ellos fomentaron y mantuvieron durante años y años) que ya no sirven a sus intereses.
Y un aparato de prensa fenomenal, que le contará al mundo, las bondades de dicha invasión.
Sucede que cada día la cosa se agudiza, los países poderosamente desarrollados, comienzan sus invasiones unilateralmente para, como se dijo, apropiarse de los recursos naturales del país en desgracia, por ahora, con el apoyo de las otras potencias.
Pero, esto hará que la situación se complique cada vez más. En algún momento, alguna de las potencias, puede que quiera parte de lo conquistado por otra y será así, cómo se irán atomizando y allí, tendrán su Armagedón.

El después, o el mientrastanto.

América del Sur, ha ingresado en un tiempo de transformación, mientras la otra parte del mundo se destruye. Transformación que fue soñada, esperada, desde los albores y a la vez, pregonada durante años y años. El tiempo de la Energía de la Historia, no es el del almanaque. Se relaciona con el Tiempo Cósmico.
Bien, hemos ingresado, entonces, en la Época en que comienzan a cumplirse los sueños de quienes lucharon por la Patria Grande, de quienes también pregonaron en tiempos diferentes, el grito emancipador, el grito libertario, que nos haría romper las cadenas con las que el imperio nos tenía atados. Sometidos en un atavismo impúdico.
América del Sur, hoy, es una identidad en la Praxis.
Al mismo tiempo, en la vieja Europa, comienzan a escucharse cantos de protesta, de queja, en un coro que cada vez tiene más integrantes, se van sumando voces que van a llegar seguramente a ser millones y millones.
El canto libertario se expande.
Esas voces nos llegan y es así que en la respuesta, les mostramos “cómo se hace” lo que estamos haciendo. Ya no son palabras. Son hechos que se “ven”, pero lo más interesante, es que se Viven. Los vivimos.
Decíamos por aquellos años de los 70, Latinoamérica Unida. Latinoamérica unida, jamás será vencida.
Prefiero hablar de Sur América, me agrada, me suena mejor.
Porque también recuerdo aquello del Sur también existe, que es la diferencia con el Norte, que siempre nos ha sometido.
Y aquí estamos, en el mientrastanto, alejándonos del núcleo de fuego que han encendido los depredadores, pretendiendo arrasarlo todo.
Pero el fuego no se expandirá, sino que provocará la implosión.
Y el mundo será otro. En este mundo.

© Helios Buira

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