El ritmo de la
historia cambia. Siempre.
Hoy, estamos en
un tiempo desenfrenado, con el espíritu del hombre desquiciado, y el trastoque
de valores que presagian un devenir complicado para la humanidad.
Un mundo
conflictuado.
La
incertidumbre acerca de la historia que estamos haciendo, nos llena de zozobra.
Aunque haya pequeñas islas de aparente armonía, de figurada tranquilidad, lo
que está en el universo de lo posible, es el horror.
Lo que nos
parecía estabilizado, lo que a la vista del hombre era el lugar a mirar, hoy
está en vías de desplazarse, de correrse y dejar allí el vacío de la nada. Como
diría Henry Miller, el gran cráter.
La vieja Europa
se deshace. Está subvirtiendo su existencia. Abrieron su propia caja de
Pandora.
Es que aquel
fuego que le fuera robado a los dioses, va a quemar de manera inenarrable a
quienes pretendan hacer uso de él. La venganza de Zeus, sigue vigente.
Estamos
entrando en la Zona Desconocida y las Certezas que creíamos acumuladas, se irán
como arena entre los dedos.
El porvenir es
sombrío.
La copa de
dolor está por desbordarse. Y la seguimos llenando.
Todo aquello
que se creía cuando se hablaba de progreso y el futuro iba a ser mejor, más
bello, en un mundo amable, se ha transformado en una crisis fenomenal cuyas
consecuencias recién comienzan. Y no podemos imaginar cuál será el resultado.
Lo que resulte de ello.
Estamos ante
“algo” que se agota. Que llega a su fin. Y como la humanidad, los hombres,
siempre han reparado, esta vez, no será diferente. Pero tendremos que pasar por
el horror.
Las potencias
económicas, los países llamados “desarrollados”, están en plena involución. Es
por ello que salen a conquistarlo todo, a querer apoderarse de los recursos
naturales que tienen, fronteras adentro, los países que dieron en llamar “en
vías de desarrollo”. Mentira. Ningún país sometido, dependiente, está en vías
de desarrollo.
Desarrollarse,
es hacerlo libremente, sin ataduras, sin que nadie se lleve nada de las
pertenencias necesarias para ese impulso.
Para conseguir
sus intenciones, las potencias crean un gasto impresionante en armamentos,
hombres, pertrechos, vehículos, aviones y todo lo necesario para las invasiones
que van a efectuar, en nombre de la Democracia, contra el terrorismo o, el
derrocamiento de dictaduras (que previamente ellos fomentaron y mantuvieron
durante años y años) que ya no sirven a sus intereses.
Y un aparato de
prensa fenomenal, que le contará al mundo, las bondades de dicha invasión.
Sucede que cada
día la cosa se agudiza, los países poderosamente desarrollados, comienzan sus
invasiones unilateralmente para, como se dijo, apropiarse de los recursos
naturales del país en desgracia, por ahora, con el apoyo de las otras
potencias.
Pero, esto hará
que la situación se complique cada vez más. En algún momento, alguna de las
potencias, puede que quiera parte de lo conquistado por otra y será así, cómo
se irán atomizando y allí, tendrán su Armagedón.
El después, o el mientrastanto.
América del
Sur, ha ingresado en un tiempo de transformación, mientras la otra parte del
mundo se destruye. Transformación que fue soñada, esperada, desde los albores y
a la vez, pregonada durante años y años. El tiempo de la Energía de la Historia,
no es el del almanaque. Se relaciona con el Tiempo Cósmico.
Bien, hemos
ingresado, entonces, en la Época en que comienzan a cumplirse los sueños de
quienes lucharon por la Patria Grande, de quienes también pregonaron en tiempos
diferentes, el grito emancipador, el grito libertario, que nos haría romper las
cadenas con las que el imperio nos tenía atados. Sometidos en un atavismo
impúdico.
América del
Sur, hoy, es una identidad en la Praxis.
Al mismo
tiempo, en la vieja Europa, comienzan a escucharse cantos de protesta, de
queja, en un coro que cada vez tiene más integrantes, se van sumando voces que
van a llegar seguramente a ser millones y millones.
El canto
libertario se expande.
Esas voces nos
llegan y es así que en la respuesta, les mostramos “cómo se hace” lo que
estamos haciendo. Ya no son palabras. Son hechos que se “ven”, pero lo más
interesante, es que se Viven. Los vivimos.
Decíamos por
aquellos años de los 70, Latinoamérica Unida. Latinoamérica unida, jamás será
vencida.
Prefiero hablar
de Sur América, me agrada, me suena mejor.
Porque también
recuerdo aquello del Sur también existe, que es la diferencia con el Norte, que
siempre nos ha sometido.
Y aquí estamos,
en el mientrastanto, alejándonos del núcleo de fuego que han encendido los depredadores,
pretendiendo arrasarlo todo.
Pero el fuego
no se expandirá, sino que provocará la implosión.
Y el mundo será
otro. En este mundo.
© Helios Buira
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