miércoles, 19 de diciembre de 2012

SE HACE JUSTICIA

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A través de la ventana, observo el gris del cielo, o los distintos tonos de grises que preanuncian la tormenta.
Comienzan a encenderse las luces de algunas casas vecinas, en este anochecer que invita al recogimiento, a quedarse adentro, sea de la casa o de uno, o en ambos interiores al mismo tiempo.
Suena lejano un trueno, expresión sonora de lo que está por llegar a este barrio apartado del centro de Ciudad Moreno.
La noticia en los medios informativos, está centrada en la lectura del veredicto de la Justicia, acerca de los responsables de la muerte de miles de ciudadanos en la causa llamada Circuito Camps. Lectura lenta dada la cantidad de personas juzgadas y dada la cantidad de personas que han sufrido las consecuencias del terrorismo de estado.
La Justicia dijo: genocidio. Condenados, los responsables, a cadena perpetua.
Quiere decir que aquel “Juicio y castigo a los culpables”, se hizo Praxis.
Soy testigo.
Testigo es el que ve, el que observa, el que tiene presencia cuando se dan los acontecimientos.
Es también el que puede contarlo.
“-Pero testigo es cualquiera”, me dijo aquella vez Carlos Ferrari.
-No, le refuté. Hablo de un testigo que puede narrarlo en la metáfora y creo que no todos están dotados para ello. Carlos, cuatro te menciono: Berni, aquí en Argentina, con Juanito Laguna y Ramona Montiel, Balzac, con la Comedia Humana, Picasso y su Guernica y Munch con El Grito, obra que es más abarcativa porque ese grito es el de la humanidad toda.
Creo que todos nacemos para algo. La cuestión, Carlos, es encontrar “eso” para lo cual nacemos.
Mientras esto escribo, César Franck es quien me acompaña con su Trío Concertante Nº 3 para piano, violín y violonchelo, de una belleza cósmica.
El mate, que permite cavilar en cada sorbo y los sahumerios que aroman el estar.
Afuera, truena.

© Helios Buira

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