martes, 4 de diciembre de 2012

DE ARTE, CRÍTICA Y FUTURO

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Cuando aquél de las Cuevas plasmó el Bisonte no tenía crítico, ni marchand, ni curador. El creador de la venus, en Willendorf, tampoco. Han pasado unos cincuenta mil años desde aquellos días en que fueron creadas esas y muchas otras obras, las que nos siguen emocionando por su belleza, por sus contenidos y por la Energía que transmiten, más allá de Cronos.

El misterio de la creación. 
La imposibilidad de un análisis desde la razón para responder al interrogante acerca de cómo es que esas obras perduran en el tiempo. 
Hoy, con un aparato gigantesco de difusión y promoción, me pregunto cuáles serán las obras que lleguen a durar no 50.000 años, sino apenas mil, quinientos, o simplemente cien. Claro, este aparato difusor, está organizado por los mercaderes, que han vaciado de esencia a la obra artística para convertirla en mercancía, poniéndola al mismo nivel de los objetos que se compran y venden en el mercado; sólo que están disponibles para quiénes pueden erogar grandes sumas de dinero.

Al mismo tiempo, los medios informativos con sus respectivos críticos consagran a artistas cuyos nombres ocupan grandes espacios en diarios, revistas especializadas, noticieros, programas de TV. Pero una vez que agotaron esa instancia, aparece otro “valor”; un nuevo valor es descubierto y los artistas promocionados anteriormente, caerán en el olvido.
En tantos años de transitar por el mundo del arte, he visto “subir” y “bajar” a muchos.

Quiero decir, o mejor dicho digo: que al mercado, producto de los mercaderes, esa lejana posteridad no le interesa en absoluto. El dinero es hoy. Aquí y ahora. Qué otra cosa es sino, el fin de la historia que ellos pregonan. Esta es la gran mentira jamás urdida por el hombre.
Sucede que en esta circunstancia de dominación, todo es sometido a las necesidades de los poderosos, convencidos estos, de su impunidad.

Esta sociedad imperfecta, que cree que todo lo domina, es incapaz de organizar un acto de Justicia Universal. Más de la mitad de la población mundial padece hambre, o al menos, está bajo la línea de pobreza.

Esta sociedad ejerce a través de la injusticia, la mayor violencia de la que el hombre sea capaz. Violencia que mata silenciosamente, sin armas, sin bombas, sin ningún elemento contundente; tiene la capacidad de diezmar la población mundial de a millones, casi a diario, sin disparar un solo tiro. Matan a través del Hambre.

Y lo demencial, lo pavoroso, es que esto acontece en el mismo instante en que los gobernantes del poder, proponen un mundo mejor, hablan de libertad, democracia, justicia y una sarta de mentiras que sostienen con su aparato de difusión fenomenal. 
Mientras, llenan sus arcas con dinero manchado de sangre y de vidas. Por si alguien no se dio cuenta de su poderío, tienen un armamento extremadamente sofisticado, para utilizar de inmediato, contra todo aquel que intente perturbar sus deseos imperiales. Y lo han dicho públicamente: “Iremos con las armas, si fuera necesario, donde veamos peligrar nuestros intereses”. Pero no es sólo esto. Ahora, ya no defienden sus intereses, sino que salen a buscar más, a dónde sea, dejando miles de muertos inocentes, despedazados por sus armas “inteligentes”. Claro, en nombre de la libertad, contra el terrorismo internacional, en nombre de la democracia y la justicia. Mierda que mienten estos tipos

Y entonces aquel Bisonte, aquella venus, cobran Dimensión Universal y redimen, mitigan tanto dolor. Porque el arte es bálsamo reparador.

Pero... los artistas de hoy...

Con este Nuevo Orden del Mundo, que es cada día más poderosos y cuyo poder lo ejercen pocos países, al mismo tiempo, crece una población que está fuera de ese “centro” y que a su modo lucha por «vivir». Son los insatisfechos, los inadaptados, los descontentos, los que no aceptan. Y estos millones serán los que pondrán en jaque a quienes pretenden un ajedrez perverso y luego del jaque vendrá el “jaque mate” o antes de esta jugada, deberán tirar al rey. Lo vaticino.

Por ello sostengo el pensar en un arte nuevo, un arte político que surgirá de la “sociedad de excluidos”, un arte que no estará en el mercado, un arte que será intercambio, comunicación, a la vez que sentido y comprendido por todos los que están afuera. Surgirá una nueva Estética.

Los artistas, como otrora, no necesitarán de críticos, de marchands; de revistas especializadas, porque el arte estará entre “ellos”, porque desde ellos surgirán los artistas. En éste que también es otro mundo posible.

© Helios Buira

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