Recorriendo un
cuaderno que utilizo como “ayudamemoria”, encontré algunos textos que suelo
guardar para refrescar pensamientos, para modificar o confirmar, según encaje.
Tengo muchas de
estas anotaciones, que fui guardando en años y años de transitar por este mundo
del arte, de la cultura.
Autores de
todos los tiempos figuran allí, volcados sus nombres en diferentes estados
anímicos, pero siempre, con las ganas puestas. Las ganas de saber que en algún
momento, esos nombres y sus textos, serán ayuda en el descubrimiento.
Rafaél Squirru
había escrito una nota en un diario, apoyándose en algo que dijo Maurice denis:
“Recuerden que un cuadro, antes de ser un caballo, un desnudo o cualquier otro
tipo de anécdota, es esencialmente una superficie plana cubierta de colores
dispuestos en un orden determinado”.
Ahora releyendo
ese texto, debo decir que no acuerdo con lo dicho por Denis. Un cuadro es un
caballo, un desnudo o cualquier tipo de anécdota, pintado de tal o cual manera;
no hay un antes o un después, es todo al mismo tiempo, porque lo que el artista
hace, es “decir” algo con su obra y entonces, elige la manera (la forma) para
decirlo ya sea con colores, en blanco y negro, con volúmenes o como se le ocurra;
lo único que puede suceder, es que eso que hizo, esté bien o mal hecho. Que sea
una obra de arte o un mamarracho.
Eso dicho por
Denis, tal vez, cuadre para la expresión llamada abstracta, al plano cubierto
de colores, que carecen de contenido. O sea, formas de colores.
Convengamos que
no hago juicio de valor alguno respecto de cada una de las maneras expresivas.
Hay quienes al
hacer arte, o lo exponen, o lo estudian sobre una base profesional, se muestran
escépticos respecto de la idea de jerarquía, que se opone a lo que significa
una idea generalizada de decir que una cosa es mejor que otra, al menos, en
términos estilísticos. Y están quienes piensan que una ordenación jerárquica en
el arte, no se puede suprimir por completo.
Es que el arte
contemporáneo y las maneras en que lo percibimos, ha variado notablemente
respecto del arte del siglo XX, que había sufrido una explosión creativa,
acoplando a ello la influencia de otras culturas, como por ejemplo el arte
tribal del África, allá por los inicios del siglo que finalizó hace apenas doce
años.
Tal vez lo que
haya estado sucediendo, sea que las rígidas estructuras del “arte moderno”,
comenzaron a romperse y el término vanguardia, perdió el significa primigenio.
Pero, sigo
considerando que si hay un caballo, un desnudo o lo que sea respecto de lo
reconocible, sobre la tela hay algo más que la suma de una cantidad de colores
dispuestos en un orden determinado.
© Helios Buira
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