sábado, 15 de diciembre de 2012

REFLEXIÓN DESDE LEJOS

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Recorriendo un cuaderno que utilizo como “ayudamemoria”, encontré algunos textos que suelo guardar para refrescar pensamientos, para modificar o confirmar, según encaje.
Tengo muchas de estas anotaciones, que fui guardando en años y años de transitar por este mundo del arte, de la cultura.
Autores de todos los tiempos figuran allí, volcados sus nombres en diferentes estados anímicos, pero siempre, con las ganas puestas. Las ganas de saber que en algún momento, esos nombres y sus textos, serán ayuda en el descubrimiento.
Rafaél Squirru había escrito una nota en un diario, apoyándose en algo que dijo Maurice denis: “Recuerden que un cuadro, antes de ser un caballo, un desnudo o cualquier otro tipo de anécdota, es esencialmente una superficie plana cubierta de colores dispuestos en un orden determinado”.
Ahora releyendo ese texto, debo decir que no acuerdo con lo dicho por Denis. Un cuadro es un caballo, un desnudo o cualquier tipo de anécdota, pintado de tal o cual manera; no hay un antes o un después, es todo al mismo tiempo, porque lo que el artista hace, es “decir” algo con su obra y entonces, elige la manera (la forma) para decirlo ya sea con colores, en blanco y negro, con volúmenes o como se le ocurra; lo único que puede suceder, es que eso que hizo, esté bien o mal hecho. Que sea una obra de arte o un mamarracho.
Eso dicho por Denis, tal vez, cuadre para la expresión llamada abstracta, al plano cubierto de colores, que carecen de contenido. O sea, formas de colores.
Convengamos que no hago juicio de valor alguno respecto de cada una de las maneras expresivas.
Hay quienes al hacer arte, o lo exponen, o lo estudian sobre una base profesional, se muestran escépticos respecto de la idea de jerarquía, que se opone a lo que significa una idea generalizada de decir que una cosa es mejor que otra, al menos, en términos estilísticos. Y están quienes piensan que una ordenación jerárquica en el arte, no se puede suprimir por completo.
Es que el arte contemporáneo y las maneras en que lo percibimos, ha variado notablemente respecto del arte del siglo XX, que había sufrido una explosión creativa, acoplando a ello la influencia de otras culturas, como por ejemplo el arte tribal del África, allá por los inicios del siglo que finalizó hace apenas doce años.
Tal vez lo que haya estado sucediendo, sea que las rígidas estructuras del “arte moderno”, comenzaron a romperse y el término vanguardia, perdió el significa primigenio.
Pero, sigo considerando que si hay un caballo, un desnudo o lo que sea respecto de lo reconocible, sobre la tela hay algo más que la suma de una cantidad de colores dispuestos en un orden determinado.

© Helios Buira

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