domingo, 2 de diciembre de 2012

EL HOMBRE, LOS SEIS SENTIDOS Y EL ARTE.

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Cinco sentidos: Vista, oído, gusto, tacto y olfato.
Hasta aquí, nadie podrá discutirlo.
Es más, cada especie animal, acorde a su desarrollo, también los tiene. Algunos, incluso, más desplegados que otros.
Más solamente en el hombre existe el sexto sentido. En unos más que otros. Pero no en todos los individuos se desarrolla. Hay quienes lo abortan o decididamente queda inactivo.
No es fácil describir esto dicho. Lo intentaré.
Están los que llaman a este sexto sentido, la poesía del espíritu y los que proponen una predisposición para las bellas artes. Pero también es posible que esas apreciaciones permitan atribuirles semejante actitud a personas que están desprovistas de ella.
Entonces, ¿qué es lo que hace que el sexto sentido se manifieste a través de algunas personas y no de todas? Se me hace que es la aptitud. Y no todos la tienen.
El deseo, proviene del sentimiento, que despierta la necesidad de exponer -poner afuera-algo que se manifiesta en el interior de la persona, sea por algo visto en el mundo real, sea por introvisiones.
Aparece entonces la aptitud para que pueda ejercer ese deseo.
Y el deseo, se apodera de la persona, que busca y encuentra la “herramienta” necesaria para poder decir lo que quiere decir.
Porque en la aptitud, está también la posibilidad de decir. “Si se tiene un qué profundo para decir, se busca un cómo decirlo” (Sábato)
Si uno se ubica en Florencia, allá por el 1200 y algo, pensando en El Dante, puede reconocer que en un feliz ordenamiento de palabras en el experimentalismo de Poemas y en la búsqueda de un estilo propio (aptitud), éste Inmenso, llega a La Divina Comedia, una de las cumbres de la literatura universal.
La metáfora de la elevación de los poetas, trata del encuentro de las profundidades, cuando mejor entrevé lo que pareciera estar fuera de su alcance. En el regreso, podrá mostrar el fuego purificador de la poesía.
Qué hicieron Van Gogh, Munch, Schiele…
Beethoven, Verdi, Bach…
Miguel Ángel, Rodin, Maillol…
La aptitud, destruye la copia, la imitación.
Quien se sienta tentado de copiar al maestro, de hecho, destruye su propia originalidad, debilita el sentimiento y no llega más que a un mérito secundario. Pero también nos diría esto, que el maestro no sería tal, pues no hay posibilidad alguna de que un discípulo lo copie, pues éste no lo permitiría jamás.
Hay pruebas de ello:
Bourdelle, en sus inicios, se parecía a Rodin. Pero, cuando la aptitud se expresó en él, pasó a ser Bourdelle.
Sucedió lo mismo con Beethoven y Brahms y podría nombrar a miles..
Sábato me contó una anécdota acerca del joven que le dice a un maestro, que quiere escribir un libro verde. El maestro lo observa, lo lee y le dice: -Mire, aquí hay una mancha roja, haga lo que mejor considere.
Sábato me dijo: -Ése, es un maestro.
Entonces, le pregunté cuál sería el no maestro. Sonrió y comentó que ese no maestro, le diría: -Mire, joven, libros verdes ya no se escriben.

La pregunta que me hago, es ¿Dónde se encuentra ese sexto sentido en el hombre? Porque no es un órgano como los ojos, la nariz, la boca, los dedos o las orejas.
Esa aptitud ¿de dónde viene?

© Helios Buira
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