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América
Latina, transita por un Encuentro en la acción contra los valores que el
neoliberalismo había instalado a sangre y fuego, con dictaduras sangrientas que
sembraron el horror para imponer planes económicos que arrasaron con la
dignidad de los habitantes que sufrieron con semejante ignominia.
Gobiernos
elegidos por el voto popular, responden al mandato que les fue otorgado en
compulsas libres y democráticas. Así es como se generó un cambio sustancial en
toda la región, que en su momento, le dijo un no rotundo al concepto de libre
comercio que pretendía imponer el FMI y la banca internacional, que había
dominado durante años la economía de estos países.
Es así
que comienzan a reunirse periódicamente los presidentes de los países que
adhieren a este Encuentro Latinoamericano y proponen una economía diferente a
la que había devastado la región y causado tanto dolor en quienes siempre han
sufrido las consecuencias de economías neoliberales, que beneficiaron siempre a
las corporaciones de los grandes grupos del mercado.
Mario
de Micheli, dice que “no se puede buscar
una explicación de las vanguardias en el cambio del gusto estético”.
Pensando que las vanguardias son las que rompen con el paradigma anterior y
crean nuevas formas de comunicación, nuevas maneras desde una concepción
ideológica del mundo, algo muy notorio en el surrealismo y en el expresionismo.
Hubo,
en los grandes momentos de cambio en la humanidad, una coherencia fenomenal en
la organización del pensamiento filosófico, político, literario y la producción
artística.
Desde
mi subjetiva apreciación, no observo este correlato entre el arte y lo que
política y económicamente acontece en América Latina.
Es más,
creo que lo que se dio en llamar la industria cultural, ha tomado forma
contundente y hay una predisposición notoria hacia un mercado del arte, que no
se condice con las transformaciones de la sociedad, en que lo popular como
expresión, se manifiesta como avanzada.
Hegel
afirma: “Es el contenido el que decide, en el arte como en todas las obras
humanas”
Luego
esto de Hegel es cuestionado, porque se dice que se refiere a la idea y que en
realidad, lo que tiene ante sí el artista, refiriéndose a la forma, es una
cosa, no una idea.
Me quedo
con lo de Hegel, pues considero que el contenido determina la forma. Si uno
tiene algo para decir, busca un cómo decirlo. Y el qué profundo que se tiene
para decir, es una visión del mundo.
Si
volvemos al cavernícola, podemos recordar que cuando plasmó el bisonte en las
paredes de la cueva, lo hizo como continuidad del mundo real. O sea, no había
diferencias entre eso pintado y el bisonte real. Cuando lo flechaba en la
pared, ya estaba flechado también en el afuera. Quiero decir, que el contenido,
“el deseo de cazarlo”, necesitaba de una forma para que se cumpliera la magia.
Entonces,
el interrogante hoy: ¿El arte de este tiempo se relaciona con el cambio de
paradigma que acontece en Latinoamérica?
Courbet,
escribe en 1868: “Al renegar del ideal falso y convencional, en 1848 levanté la
bandera del realismo, la única que pone el arte al servicio del hombre. Es por
eso que he luchado, lógicamente, contra todas las formas de gobierno
autoritario y heredado por derecho divino, deseando que el hombre se gobierne a
sí mismo según sus necesidades, en su provecho directo y siguiendo una
concepción propia.”
Tenemos
en Argentina varios artistas comprometidos a la manera que menciona Courbet,
pero fueron aislados de lo popular por el mercado que decidió darle a sus obras
un valor no necesariamente artístico y esas obras son significadas por su
cotización en galerías y remates, más que por sus contenidos.
Vuelvo
al interrogante: ¿Hay un arte latinoamericano que “muestre” este acontecer
transformador?
Porque
lo que se vive en la región, es algo que hasta hace algunos años era
impensable, o estaba en la Utopía, en los sueños y deseos de quienes bregaban
por un cambio.
Y el
cambio está. Es un hecho, pero a la vez una lucha contra los que pretenden
desarticular esta alborada libertaria desde quienes aún detentan un poder económico
que les permite conspirar, molestar, obstaculizar.
Entonces:
¿Hay un arte que vaya adelante en esta lucha titánica para derrotar a aquellos
que sólo pretenden someternos?
© Helios Buira
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