.
La noticia está en la mayoría de los medios informativos.
En la Ciudad de Mar del Plata, encontraron a un violador, abusando sexualmente de una nena de 5 años, a la que instantes antes había raptado en un almacén del barrio Belisario Roldán.
Los vecinos, lo mataron a golpes.
De inmediato, se generó la controversia correspondiente, cuando acontecen este tipo de acciones.
Consultada la psicóloga social y docente universitaria, Liliana Guido, en una de sus respuestas, dijo: “Este tipo de episodios generan una doble sensación. Porque si bien uno siente bronca con quien abusa de un menor y puede creer que merece el peor castigo, para ello está la ley que dice a quién, cómo, cuándo y dónde hay que castigar por el delito cometido”
Es cierto, de esto se trata en una comunidad organizada, en una sociedad que en años y años fue generando estados de derecho para la convivencia entre los ciudadanos.
Pero, los ciudadanos de esa comunidad organizada, se enteran de cientos de casos de violadores reincidentes. O sea, van a la cárcel, pero, al salir de ella luego de haber cumplido una condena, vuelven a violar.
El Psiquiatra y Médico Forense Miguel Ángel Maldonado, dice:
"Desde hace muchos años, insistimos en que el violador es reincidente entre un 95% y un 98% de los casos. Lo vemos muy a menudo. Vemos que los violadores han sido condenados o procesados. En otros países se ha avanzado mucho en esta temática y tienen una legislación mucho más severa. En Inglaterra, por ejemplo, hay un seguimiento satelital de los violadores que quedan en libertad tras cumplir la condena para tener control permanente”
Pero en el tema de la reincidencia, aparece otro agregado al horror de la violación y es la muerte. El violador, en muchos de los casos, asesina a su víctima.
Y el suicidio.
Una adolescente de 15 de edad se ahorcó anoche, jueves, en el baño de su vivienda en Rafael Calzada, al parecer, porque su padrastro la habría violado en reiteradas oportunidades, informaron fuentes policiales.
Tras la muerte de la menor, vecinos del lugar y dos de sus 8 hermanos, golpearon a la madre e intentaron linchar al padrastro, quien tuvo que ser rescatado por agentes del Destacamento de San Francisco Solano, de Almirante Brown.
El hecho sucedió en la casa precaria ubicada en las calles El Crespín y La Calandria, donde la menor apareció muerta con una sábana atada al cuello pendiendo de una viga del baño. Dos hermanos de la fallecida y tres vecinos entraron a la casa y al ver el cadáver ahorcado golpearon a su madre, acusándola por la muerte de la menor.
"Vos sabías que nuestra hermana era abusada, no hiciste nada para impedirlo", le gritaron los dos jóvenes a su madre, mientras que un grupo de enardecidos vecinos intentó linchar al padrastro de la chica, un hombre de unos 47 años.
Volvamos a lo que dice el Médico Forense:
“El violador es plenamente imputable, porque puede decidir no hacerlo, pero lo hace igualmente. Son irrecuperables, no hay terapia que permite insertarlos en la sociedad, porque tarde o temprano vuelven a delinquir. Eligen a sus víctimas. Son depredadores o cazadores que están al acecho de la presa hasta que encuentran el momento vulnerable y actúan. Este tipo de delincuentes no sale al voleo, a ver qué encuentra”
Y esto:
Juan Ernesto Cabeza, un conductor de autos de remis, estaba cumpliendo una condena de 24 años de prisión, por la violación de cuatro mujeres.
La justicia, parece ser que por buena conducta, le otorgó el beneficio de libertad condicional.
Por el mes de octubre de este año, subió al automóvil, Tatiana Kolodziez, que había solicitado un auto a la remisería. Fue su último viaje y el último día de su vida. Cabeza la violó y la asesinó. Cuando fue detenido, confesó la autoría del hecho.
Volviendo al hecho de Mar del Plata: La Psicóloga Social Liliana Guido entiende que la conducta de los vecinos responde al “mundo de lo instintivo o lo primitivo” y queda por fuera de la ley. El riesgo de todo ello, es terminar “identificándose con el agresor”, es decir “convertirnos en lo que odiamos. Se censura, se castiga lo que el otro hace, pero uno hace lo mismo”.
De acuerdo a su lectura, los vecinos marplatenses se congregaron como una multitud que quiso poner un freno, un límite a la aberración que estaba cometiendo ese hombre, pero “se les fue la mano”.
Lo que sucedió, en términos de justicia por mano propia, tiene que ver con lo “impulsivo, lo abrupto, lo primitivo. En ese marco, los sujetos no se reconocen como pertenecientes a una comunidad, donde hay una ley que respetar. Como la justicia popular suele estar impulsada desde las impresiones más viscerales, no siempre tiene la claridad necesaria para poder determinar crímenes y culpables. Y ese es uno de los mayores riesgos. Por ello suele decirse que la justicia popular no siempre es justa. En nombre de ella se pueden cometer excesos y errores irreversibles; más allá del horror del crimen cometido”. Concluyó la psicóloga social.
Leyendo en diarios y revistas para informarme, escribiendo este texto, observo, apesadumbrado, que nadie, en ningún lugar de las diferentes noticias, dice algo acerca de las víctimas, que, seguramente, llevarán el estigma de la violación, durante el resto de su vida. Claro, las que pudieron vivir a semejante horror.
O sea, que se escribe muchísimo sobre violadores, condenas, prisiones, libertad condicional, reincidencias, crímenes y…
En la Ciudad de Mar del Plata, encontraron a un violador, abusando sexualmente de una nena de 5 años, a la que instantes antes había raptado en un almacén del barrio Belisario Roldán.
Los vecinos, lo mataron a golpes.
De inmediato, se generó la controversia correspondiente, cuando acontecen este tipo de acciones.
Consultada la psicóloga social y docente universitaria, Liliana Guido, en una de sus respuestas, dijo: “Este tipo de episodios generan una doble sensación. Porque si bien uno siente bronca con quien abusa de un menor y puede creer que merece el peor castigo, para ello está la ley que dice a quién, cómo, cuándo y dónde hay que castigar por el delito cometido”
Es cierto, de esto se trata en una comunidad organizada, en una sociedad que en años y años fue generando estados de derecho para la convivencia entre los ciudadanos.
Pero, los ciudadanos de esa comunidad organizada, se enteran de cientos de casos de violadores reincidentes. O sea, van a la cárcel, pero, al salir de ella luego de haber cumplido una condena, vuelven a violar.
El Psiquiatra y Médico Forense Miguel Ángel Maldonado, dice:
"Desde hace muchos años, insistimos en que el violador es reincidente entre un 95% y un 98% de los casos. Lo vemos muy a menudo. Vemos que los violadores han sido condenados o procesados. En otros países se ha avanzado mucho en esta temática y tienen una legislación mucho más severa. En Inglaterra, por ejemplo, hay un seguimiento satelital de los violadores que quedan en libertad tras cumplir la condena para tener control permanente”
Pero en el tema de la reincidencia, aparece otro agregado al horror de la violación y es la muerte. El violador, en muchos de los casos, asesina a su víctima.
Y el suicidio.
Una adolescente de 15 de edad se ahorcó anoche, jueves, en el baño de su vivienda en Rafael Calzada, al parecer, porque su padrastro la habría violado en reiteradas oportunidades, informaron fuentes policiales.
Tras la muerte de la menor, vecinos del lugar y dos de sus 8 hermanos, golpearon a la madre e intentaron linchar al padrastro, quien tuvo que ser rescatado por agentes del Destacamento de San Francisco Solano, de Almirante Brown.
El hecho sucedió en la casa precaria ubicada en las calles El Crespín y La Calandria, donde la menor apareció muerta con una sábana atada al cuello pendiendo de una viga del baño. Dos hermanos de la fallecida y tres vecinos entraron a la casa y al ver el cadáver ahorcado golpearon a su madre, acusándola por la muerte de la menor.
"Vos sabías que nuestra hermana era abusada, no hiciste nada para impedirlo", le gritaron los dos jóvenes a su madre, mientras que un grupo de enardecidos vecinos intentó linchar al padrastro de la chica, un hombre de unos 47 años.
Volvamos a lo que dice el Médico Forense:
“El violador es plenamente imputable, porque puede decidir no hacerlo, pero lo hace igualmente. Son irrecuperables, no hay terapia que permite insertarlos en la sociedad, porque tarde o temprano vuelven a delinquir. Eligen a sus víctimas. Son depredadores o cazadores que están al acecho de la presa hasta que encuentran el momento vulnerable y actúan. Este tipo de delincuentes no sale al voleo, a ver qué encuentra”
Y esto:
Juan Ernesto Cabeza, un conductor de autos de remis, estaba cumpliendo una condena de 24 años de prisión, por la violación de cuatro mujeres.
La justicia, parece ser que por buena conducta, le otorgó el beneficio de libertad condicional.
Por el mes de octubre de este año, subió al automóvil, Tatiana Kolodziez, que había solicitado un auto a la remisería. Fue su último viaje y el último día de su vida. Cabeza la violó y la asesinó. Cuando fue detenido, confesó la autoría del hecho.
Volviendo al hecho de Mar del Plata: La Psicóloga Social Liliana Guido entiende que la conducta de los vecinos responde al “mundo de lo instintivo o lo primitivo” y queda por fuera de la ley. El riesgo de todo ello, es terminar “identificándose con el agresor”, es decir “convertirnos en lo que odiamos. Se censura, se castiga lo que el otro hace, pero uno hace lo mismo”.
De acuerdo a su lectura, los vecinos marplatenses se congregaron como una multitud que quiso poner un freno, un límite a la aberración que estaba cometiendo ese hombre, pero “se les fue la mano”.
Lo que sucedió, en términos de justicia por mano propia, tiene que ver con lo “impulsivo, lo abrupto, lo primitivo. En ese marco, los sujetos no se reconocen como pertenecientes a una comunidad, donde hay una ley que respetar. Como la justicia popular suele estar impulsada desde las impresiones más viscerales, no siempre tiene la claridad necesaria para poder determinar crímenes y culpables. Y ese es uno de los mayores riesgos. Por ello suele decirse que la justicia popular no siempre es justa. En nombre de ella se pueden cometer excesos y errores irreversibles; más allá del horror del crimen cometido”. Concluyó la psicóloga social.
Leyendo en diarios y revistas para informarme, escribiendo este texto, observo, apesadumbrado, que nadie, en ningún lugar de las diferentes noticias, dice algo acerca de las víctimas, que, seguramente, llevarán el estigma de la violación, durante el resto de su vida. Claro, las que pudieron vivir a semejante horror.
O sea, que se escribe muchísimo sobre violadores, condenas, prisiones, libertad condicional, reincidencias, crímenes y…
© Helios Buira
No hay comentarios:
Publicar un comentario