Se dice que el artista tiene algo en común con el héroe.
Puede que así sea.
Sólo que él se expresa en otro plano, con otras
herramientas y diferentes expresiones. Suele pensar que también tiene
soluciones que ofrecer. Y da su vida para conseguir logros a veces,
imaginarios. Van Gogh fue muy claro cuando dijo: “En cuanto a mi trabajo, yo
arriesgo mi vida por él, y la mitad de mi razón se ha hundido” Es un fragmento
de la última carta que le escribió a su hermano Theo antes de suicidarse, carta
que Theo encontró en uno de sus bolsillos, durante el aseo funerario.
La comprensión.
El artista comprende que su existencia será tortuosa, aún,
en los momentos en que alcance un bienestar, pues sabe que será temporal, no
duradero, porque está en lucha permanente con su medio. Él vive en su obra y
ese vivir, varía en cada individuo; es único e irrepetible. Sabe que es de esta
manera que tiene significado la lucha.
El artista, es parte del misterio del arte. Vive en él,
además de con él.
Es el primero que se oye, en un principio
inconscientemente, y cuando aparece la comprensión es cuando se totaliza, se
completa y puede decir el «que» como contenido que sólo el arte puede expresar.
Es cuando se acepta.
Sin arrogancia pero esforzado, sale en busca, para hallarse
a sí mismo, llegar al fondo de sí, para descubrir los auténticos lugares de su
existencia, no importa cómo sea ésta, pero sabiendo que el medio es el arte.
Acepta las inclemencias, los desaires, los olvidos, las
trampas que “esa” sociedad le prepara, con la hipócrita convención de, llegado
el momento, deificarlo, embalsamarlo, para después arrojarlo en un museo y así,
miles y miles le dirán las glorias correspondientes.
Tal vez, por algo Antonin Artaud dijo: «Gérard de Nerval,
Edgar Poe, Baudelaire, Lautreamont, Nietzsche, Rimbaud, no han muerto de rabia,
ni de enfermedad, ni de desesperación o miseria, han muerto porque alguien los
ha querido matar»
Y de Van Gogh, dijo: El suicidado por la sociedad.
Claro, en esa terrible y temible lista, debería figurar el
Propio Artaud.
Es que la obra de arte, nace del artista en el misterio,
por vibraciones anímicas.
El sentido es ese. Transmitir esa energía que es la vida
propia de la obra, que una vez separada del artista, vive y actúa por sí misma.
Porque el artista, lo que hizo, fue darle forma a un
contenido. Y al ser contenido y forma inseparables, es que la obra se libera y
se ofrece a quien la observe en el mismo plano del universo sensible por el
cual transita el arte.
© Helios Buira
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