Tomás de Aquino
dice que todo lo que empezó a existir, antes de haber existido, era posible que
existiera. En caso contrario, hubiera sido imposible que fuera hecho.
Luego agrega:
“Pero lo que es posible que exista es la materia, la cual está en potencia para
existir, cosa que sucede gracias a la forma, o para no existir, cosa que sucede
por la privación”
Esto lo dice,
en el Artículo 1 de su texto Si la
totalidad de las criaturas existió siempre.
Sigue: “Si el mundo, pues, empezó a existir, antes
del mundo existió la materia. Pero no puede haber materia sin forma y, a su
vez, la materia del mundo con forma es el mundo. Hubo pues, un mundo antes de
que empezara a existir, lo cual es imposible”.
Cierto que lo
dicho por Tomás de Aquino, está referido en muchas partes del texto, a refutar
a filósofos, teólogos y pensadores, a la vez, de coincidencias con algunos de
ellos, respecto de la creación del mundo, o de la existencia eterna.
Pero mi
intención no es meterme en semejante laberinto de ideas, de pensamientos que
ellos proponen, sino, simplemente, opinar sobre la forma, la materia que se
suele utilizar para crear alguna cosa que tenga contenido, aceptando que eso
creado, es cosa nueva en el planeta.
Un pedazo de
arcilla, es una forma en sí.
Tomo ese pedazo
de arcilla y me propongo hacer con él, una figura. Preparo un armazón que
servirá como sostén y con mis manos, voy construyendo lo que desde mi subjetiva
concepción, será la figura que ocupará un espacio y para verla en todas sus
instancias compositivas, tendré que girar en derredor, o bien, en caso de que
esté ubicada en una torneta, ésta será la que gire.
Parto entonces,
de la destrucción de aquella forma primera que tenía la arcilla, para concebir
una forma diferente. O si se quiere, una nueva forma.
Esa
destrucción, se repetirá durante el transcurso creativo y se mantendrá hasta
dar por finalizada la obra. ¿De qué manera se da esa destrucción-construcción?
Planto la escultura; le voy dando forma, será una figura de pie; agrego
material, aparecen piernas, torso, brazos. Pero eso hecho no es de mi agrado;
entonces quito alguna de las partes (destruyo) y agrego nuevamente material
para ir observando cómo sale eso que quiero decir (construyo). Reitero, esta
manera, hasta que considero que lo hecho me agrada, o, puede ser, que la propia
escultura me diga: listo, hasta aquí llegamos.
Es lo que llamo
diálogo. Giro en rededor, la voy viendo, mirando y puede que ella me diga: la
dirección de este brazo, desequilibra un poco el ritmo, reitera la diagonal que
marca la pierna y esa reiteración debilita el recorrido.
¿Por qué se
gira en rededor? Primero, porque es un cuerpo tridimensional. Volumen. Pero,
como se trata de una composición en el espacio, el recorrido, nos permitirá
sentir el ritmo, el desplazamiento de masas, la unidad en el todo y cuando uno
observa un lado, si la obra está bien construida, seguramente podrá adivinar o
sentir, qué hay detrás. No importa que
sea una figura humana, geométrica o lo que se suele llamar abstracción (palabra
que no es de mi agrado)
Pero eso hecho
en arcilla, si no se lo hornea para transformarlo en terracota (otro cambio),
se lo puede moldear, luego llenar ese molde con cemento y sacar un positivo del
calco. Qué pasó: la arcilla, al quitarla del molde, se destruye como figura y
cuando uno limpia el yeso de ese molde que contenía la figura en cemento,
también se destruye (se llama molde perdible)Y lo que queda, finalmente, es una
figura en cemento que, para existir sobre el planeta, desde su génesis, pasó
por destrucciones-construcciones decididas. Llamémosle, transfiguración.
Pero hay otro
modo, que también utilizo como material para mis esculturas: El yeso.
Aquí, el tema
de las transformaciones, comienza en las canteras (a cielo abierto) de alabastro o aljez.
Se extrae la
piedra, generalmente de tamaños reducidos y se hace una minuciosa selección que
significará luego, las distintas calidades del yeso.
O sea, se
extrae la piedra de un lugar que es un todo y se lo separa en partes. Luego,
cada una de esas partes, son un todo, que sufrirán una serie de procedimientos,
que lo conducirán al yeso propiamente dicho.
Una vez seleccionado el material
crudo, se somete a una deshidratación parcial con una técnica de calcinación a
altas presiones en un riguroso control de tiempo y temperatura, obteniendo
cristales de mínima porosidad y forma regular, que permitirán producir modelos
de gran dureza y resistencia. La estructura y propiedades del producto final
dependen directamente de las condiciones de calcinación empleadas.
Posteriormente para por un
proceso de trituración.
La primera trituración, reduce el
tamaño de las piedras para facilitar su manejo a una dimensión inferior a 15 cm , la segunda trituración
por medio de quebradoras permite reducir el tamaño de las piedras de 4 a 5 cm .
La operación posterior a la
trituración es la molienda, el yeso calcinado es llevado a tolvas que dosifican
la cantidad de material proporcionado a los molinos. La proporción y
distribución de los tamaños de partícula es un factor determinante con respecto
a las propiedades del producto.
Una vez que el yeso alfa está
finamente molido, se ajustan los detalles con aditivos para que el producto
responda a las necesidades del cliente en lo que se refiere a tiempo de
fraguado, viscosidad, porosidad, resistencia mecánica, expansión de fraguado,
color, entre otros factores.
Bien, una vez que finalizó todo
ese proceso de fabricación, voy a la ferretería de Jorge, y compro bolsas (de
plástico) de cinco kilos, para que la humedad ambiente no lo perturbe, preparo
un armazón de alambre galvanizado y a partir de allí, la gestación de una nueva
obra.
Claro, este hacer es otro al de
la arcilla. El yeso, para ser tal, tuvo que pasar por diferentes
transformaciones. Pero yo, al trabajarlo, lo hago por construcción, o sea,
agrego material y al mismo tiempo, voy dando la forma. No quito, siempre
agrego. Esta manera, a veces, me lleva a lo que podría decir casual, ya que por
momentos no es fácil el dominio del material pues al ser una construcción
directa (por eso se llama yeso directo a esta técnica) a veces la forma va
donde ella quiere. Y la dejo, pues así debe también quererlo la figura.
Y vuelvo a Tomás de Aquino que
sigue enojado con algunos filósofos:
Además: vacío es el lugar donde no hay cuerpo alguno, pero es posible
que lo haya. Pero si el mundo empezó a existir, donde ahora está el cuerpo del
mundo antes no hubo cuerpo alguno, y, sin embargo, era posible que allí lo
hubiese. En caso contrario, no estaría ahora allí. Por tanto el vacío existió
antes del mundo; lo que es imposible.
Bueno, humildemente le digo a Tomás
que mis esculturas, tampoco estaban en el mundo, hasta que yo las hice. Digo lo
mismo para las obras de todos los artistas del mundo, en todos los tiempos.
© Helios Buira
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