Hay cambios.
Cambios
profundos en la sociedad. Significa esto, el cambio que las personas producen.
A su vez, como diría Ortega, esa circunstancia hará que el paradigma se vaya
modificando hasta ser cultura. Entiendo por cultura, a la manera en que viven
los pueblos. Esa cultura, no está cerrada para nuevos cambios, sólo que, como
acontece ahora, en el mismo momento de la transformación, están los
que se resisten, los que no quieren ese cambio, argumentado razones que pueden
ser de poder, ignorancia, cuestiones psicológicas que no les permitan a las
personas disponerse a diferencias y cuántos otros motivos para no atreverse a
algo que, a su vez, es irreversible, del cual no hay retorno.
Se ha dicho que
estamos atravesando por un cambio de época. Así lo siento, por ello lo creo.
Porque hay un
lenguaje de la vida, de los sentimientos, que está separado del lenguaje de las
ideas, de la ciencia que se ocupa, en este caso, de opinar sobre los cambios,
acerca del hombre, de por qué se producen estos cambios y así podría seguir
mencionando diferencias.
Pero lo
concreto, lo real, lo existente, es que el hombre vive en el mundo y luego, después, puede o no reflexionar sobre ese
mundo, sobre la esencia de ese mundo, pero ahí es cuando comienza a alejarse,
el mundo está “afuera”
Las palabras le
pertenecen, puede usarlas para la subsistencia en ese mundo, o para llevarlas
al mundo de las ideas, donde la ciencia, la filosofía o el arte, las utilizan
para explicar o mostrar lo vivido por los seres humanos que habitamos el
planeta y conformamos sociedades que vienen cambiando desde hace milenios por
el lenguaje de la vida, que es la vida misma.
Dice Sábato:
“Muy diferente al lenguaje de la ciencia y de
la filosofía es el que empleamos como hombres concretos. Primero, porque la
realidad de nuestra existencia no es lógica; y luego porque no sólo o ni
siquiera nos proponemos comunicar un conocimiento o una verdad abstracta, sino
que expresamos sentimientos y emociones, intentamos actuar sobre el ánimo de
los demás, incitándolos a la acción, a la simpatía o al odio. Es, por lo tanto,
un lenguaje absurdo, contradictorio e insinuante. Es, además, un lenguaje que
cambia y reemplaza las palabras o giros gastados, psicológicamente ineficaces,
por maneras nuevas y llamativas, por modalidades inesperadas y atractivas; su
misión no es sólo expresar verdades humanas sino, hacerlo humanamente; es
decir, de manera que convenza, afirme, incite al combate o al amor, a la fe o a
la ilusión. De este modo es posible hablar de un progreso indefinido del
lenguaje conceptual, como progresa sin fin la geometría o la física. Pero el
lenguaje de los sentimientos no progresa, o al menos no progresa de ese modo,
sino que se refina y alcanza su máximo esplendor dentro de un núcleo cerrado y
de valores propios. Pasa con él, lo mismo que pasa con el arte. ¿Qué sentido
tiene afirmar que la escultura griega es superior a la egipcia? Hoy sabemos que
ninguno. Cada época, cada pueblo encuentra el lenguaje que mejor expresa su ‘pathos’
y su ‘ethos’.”
Cambia, todo
cambia decía Julio Numhauser en el exilio. Y cuánta razón tenía.
Hoy leí en el
diario, la siguiente noticia:
Por primera vez, en Córdoba, se producirá un
casamiento entre una mujer policía, Karina Villarruel, y su pareja, Soledad
Ortiz. La ceremonia tendrá lugar este sábado, a las 23.30, en un salón al que
acudirá el Registro Civil Móvil, según informaron fuentes policiales.
Villarruel, tiene 31 años, y se desempeña
como agente de la Policía de la Provincia desde hace un año y medio. La oficial
protagonizará el primer matrimonio igualitario de la fuerza, desde que se
sancionó la ley que lo habilita, el 15 de julio de 2010.
La relación, que se sellará con el acto
formal, lleva ya once meses. La historia de amor comenzó cuando la agente
cordobesa entró a la panadería donde trabaja Soledad, en su ronda policial de
prevención, y conoció a quien será su mujer.
"Entré a hablar con los comerciantes y
vi a la Sole: me flechó en el acto. Enseguida nos dimos cuenta de que éramos
gays y nos pasamos el teléfono", contó Karina. Además relató que a la
noche se mandaron mensajes de texto y al día siguiente comenzaron su relación.
"El 4 de noviembre nos fuimos a vivir
juntas, y al mes decidimos casarnos", contó Soledad, oriunda de Buenos
Aires. "Hay compañeros y compañeras que conviven, pero yo soy la primera
que lo hago público", añadió.
Al ser consultada sobre las repercusiones
que tuvo en la fuerza su decisión, Villarruel dijo que no sintió
"discriminación" entre sus compañeros de trabajo. Además, reveló que
planea tener "muchos hijos" y que ya se encuentran "en
tratamiento" porque las dos quieren "ser mamás".
Ese “amor a
primera vista”, esas emociones, sólo ellas pueden sentirlo, sólo ellas lo
disfrutarán a su manera.
Hubo muchos
amores entre mujeres en toda la historia de la humanidad.
Pero se me hace
que ahora es diferente, pues desde aquí en más, el concepto de familia será
otro.
Terminó el matriarcado,
ahora se termina el patrimonio del dinero en el “matrimonio” y tal vez,
aparecerán las nuevas palabras para nombrar estas relaciones, pero, unidas por
un sentimiento que tal vez, venga en las personas desde siempre.
Hace más de dos
mil quinientos años, Safo decía esto sobre la mujer que amaba.
Me parece igual
a un dios
el hombre que
frente a ti se sienta
y absorto
escucha mientras le hablas dulcemente
y sonríes con
amor.
Esto, no
miento, no, me sobresalta
dentro del
pecho el corazón;
pues si te miro
un solo instante
mi voz no me
obedece,
la lengua se me
hiela, un sutil
fuego corre
bajo mi piel,
mis ojos no ven
nada, me zumban los oídos,
un sudor frío
me cubre, un temblor
me agita toda
entera y estoy, más que la hierba,
pálida, y
siento que me falta poco
para quedarme
muerta.
© Helios Buira
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