viernes, 15 de febrero de 2013

CAMBIOS. CAMBIA, TODO CAMBIA, DICE LA CANCIÓN. Y EL AMOR A OJOS VISTA.

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Hay cambios.
Cambios profundos en la sociedad. Significa esto, el cambio que las personas producen. A su vez, como diría Ortega, esa circunstancia hará que el paradigma se vaya modificando hasta ser cultura. Entiendo por cultura, a la manera en que viven los pueblos. Esa cultura, no está cerrada para nuevos cambios, sólo que, como acontece ahora, en el mismo momento de la transformación, están los que se resisten, los que no quieren ese cambio, argumentado razones que pueden ser de poder, ignorancia, cuestiones psicológicas que no les permitan a las personas disponerse a diferencias y cuántos otros motivos para no atreverse a algo   que, a su vez, es irreversible, del cual no hay retorno.
Se ha dicho que estamos atravesando por un cambio de época. Así lo siento, por ello lo creo.
Porque hay un lenguaje de la vida, de los sentimientos, que está separado del lenguaje de las ideas, de la ciencia que se ocupa, en este caso, de opinar sobre los cambios, acerca del hombre, de por qué se producen estos cambios y así podría seguir mencionando diferencias.
Pero lo concreto, lo real, lo existente, es que el hombre vive en el mundo y luego, después, puede o no reflexionar sobre ese mundo, sobre la esencia de ese mundo, pero ahí es cuando comienza a alejarse, el mundo está “afuera”
Las palabras le pertenecen, puede usarlas para la subsistencia en ese mundo, o para llevarlas al mundo de las ideas, donde la ciencia, la filosofía o el arte, las utilizan para explicar o mostrar lo vivido por los seres humanos que habitamos el planeta y conformamos sociedades que vienen cambiando desde hace milenios por el lenguaje de la vida, que es la vida misma.
Dice Sábato:
Muy diferente al lenguaje de la ciencia y de la filosofía es el que empleamos como hombres concretos. Primero, porque la realidad de nuestra existencia no es lógica; y luego porque no sólo o ni siquiera nos proponemos comunicar un conocimiento o una verdad abstracta, sino que expresamos sentimientos y emociones, intentamos actuar sobre el ánimo de los demás, incitándolos a la acción, a la simpatía o al odio. Es, por lo tanto, un lenguaje absurdo, contradictorio e insinuante. Es, además, un lenguaje que cambia y reemplaza las palabras o giros gastados, psicológicamente ineficaces, por maneras nuevas y llamativas, por modalidades inesperadas y atractivas; su misión no es sólo expresar verdades humanas sino, hacerlo humanamente; es decir, de manera que convenza, afirme, incite al combate o al amor, a la fe o a la ilusión. De este modo es posible hablar de un progreso indefinido del lenguaje conceptual, como progresa sin fin la geometría o la física. Pero el lenguaje de los sentimientos no progresa, o al menos no progresa de ese modo, sino que se refina y alcanza su máximo esplendor dentro de un núcleo cerrado y de valores propios. Pasa con él, lo mismo que pasa con el arte. ¿Qué sentido tiene afirmar que la escultura griega es superior a la egipcia? Hoy sabemos que ninguno. Cada época, cada pueblo encuentra el lenguaje que mejor expresa su ‘pathos’ y su ‘ethos’.”

Cambia, todo cambia decía Julio Numhauser en el exilio. Y cuánta razón tenía.
Hoy leí en el diario, la siguiente noticia:

Por primera vez, en Córdoba, se producirá un casamiento entre una mujer policía, Karina Villarruel, y su pareja, Soledad Ortiz. La ceremonia tendrá lugar este sábado, a las 23.30, en un salón al que acudirá el Registro Civil Móvil, según informaron fuentes policiales.
Villarruel, tiene 31 años, y se desempeña como agente de la Policía de la Provincia desde hace un año y medio. La oficial protagonizará el primer matrimonio igualitario de la fuerza, desde que se sancionó la ley que lo habilita, el 15 de julio de 2010.
La relación, que se sellará con el acto formal, lleva ya once meses. La historia de amor comenzó cuando la agente cordobesa entró a la panadería donde trabaja Soledad, en su ronda policial de prevención, y conoció a quien será su mujer.
"Entré a hablar con los comerciantes y vi a la Sole: me flechó en el acto. Enseguida nos dimos cuenta de que éramos gays y nos pasamos el teléfono", contó Karina. Además relató que a la noche se mandaron mensajes de texto y al día siguiente comenzaron su relación.
"El 4 de noviembre nos fuimos a vivir juntas, y al mes decidimos casarnos", contó Soledad, oriunda de Buenos Aires. "Hay compañeros y compañeras que conviven, pero yo soy la primera que lo hago público", añadió.
Al ser consultada sobre las repercusiones que tuvo en la fuerza su decisión, Villarruel dijo que no sintió "discriminación" entre sus compañeros de trabajo. Además, reveló que planea tener "muchos hijos" y que ya se encuentran "en tratamiento" porque las dos quieren "ser mamás".

Ese “amor a primera vista”, esas emociones, sólo ellas pueden sentirlo, sólo ellas lo disfrutarán a su manera.
Hubo muchos amores entre mujeres en toda la historia de la humanidad.
Pero se me hace que ahora es diferente, pues desde aquí en más, el concepto de familia será otro.
Terminó el matriarcado, ahora se termina el patrimonio del dinero en el “matrimonio” y tal vez, aparecerán las nuevas palabras para nombrar estas relaciones, pero, unidas por un sentimiento que tal vez, venga en las personas desde siempre.

Hace más de dos mil quinientos años, Safo decía esto sobre la mujer que amaba.

Me parece igual a un dios
el hombre que frente a ti se sienta
y absorto escucha mientras le hablas dulcemente
y sonríes con amor.
Esto, no miento, no, me sobresalta
dentro del pecho el corazón;
pues si te miro un solo instante
mi voz no me obedece,
la lengua se me hiela, un sutil
fuego corre bajo mi piel,
mis ojos no ven nada, me zumban los oídos,
un sudor frío me cubre, un temblor
me agita toda entera y estoy, más que la hierba,
pálida, y siento que me falta poco
para quedarme muerta.

© Helios Buira

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