lunes, 18 de febrero de 2013

ERIKA. EL ANARQUISMO. Y NUESTRAS CHARLAS DE CAFÉ

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Sábato dice: “Se produce un extraño y misterioso acontecimiento. Anochece”
Sí, ahora que esto escribo memoro sus palabras en Héroes y Tumbas.
Quizás lo que observo a través de la ventana, el cielo ya gris y una tenue penumbra comienza a manifestarse, junto con el silencio que a esta hora suele pronunciarse con mayor intensidad. De chico, escuchaba que los mayores le decían la hora nona. Otros, la hora de recogerse, de ensimismar la existencia.
Salí temprano de casa, por la mañana, para encontrarme con mi hija Erika, que a sus diecisiete años tiene pensamientos que admiro. Nos encontramos día por medio o cada dos días, viajo a Capital y nos vamos a recorrer bares, o caminamos por la peatonal Lavalle, ella viendo remeras que le gustaría comprarse, o buscando la de sus músicos preferidos como la Bersuit, Ska-P, No relax, o Gogol Bordello.
Mientras, me cuenta sobre lo que está leyendo, en este tiempo: las Aventuras de Sherlock Holmes; se compró la versión completa, que son varios libros y analiza lo que sucede en esa ficción que la atrapa.
Ella se proclama anarquista. Tal vez no sabe bien de qué se trata, pero su pensamiento es bastante claro, se acerca a una concepción ácrata. Le regalé libros de Bakunin, que va leyendo por partes y lo que no alcanza a comprender, me pregunta o lo busca en la Red. También le regalé un libro de Noam Chomsky y como en Arte y Letras tengo algunos textos de Proudhon y Kropotkin publicados, le dije que si tiene ganas, comience a leerlos.
El mundo de la expresión artística le llega intenso, dice que se prepara para tener su banda de música y para hacer cine, pero, no descarta la imagen gráfica, pues se pasa horas dibujando y yo, como padre no crítico, no imparcial, digo que lo hace bien.
Hoy en La Giralda, hablamos de temas diferentes, nos reímos, con algunos chistes de humor negro, pero, la conversación fuerte, fue sobre el tema de la donación de órganos.
Ella considera que eso es bueno, porque, dice, un cuerpo muerto ya no sirve para nada, salvo que se donen sus órganos. Y le recordé un cuento en el cual una persona estaba primero en la lista para la recepción de un órgano y entonces, se hicieron cadenas de oración, hasta que el órgano llegó y esa persona siguió viviendo. En el final del cuento, luego de un blanco activo, la abuela de un niño, trata de explicarle que el corazón de su papá, late en el de otro hombre y el chico, le responde en llanto: -¿Y tuvo que morir papá, para que otro viva?
Erika me dijo que un cuento es una ficción, que yo no opinara desde ahí. En la vida real, la muerte es otra cosa. Y si alguien puede vivir luego de que recibe un órgano, eso es bueno.
Trato en lo posible de no direccionar su pensamiento, trato de que sea posible el análisis sobre lo que nos decimos, cada uno desde su visión del mundo y no quiero aprovecharme de las diferencias temporales en nuestras respectivas existencias, cosa que sé, para muchos adultos es una tentación: “la verdad es mía”.
Bakunin dice en su texto Socialismo sin Estado: Anarquismo:

El efecto de los Grandes Principios Proclamados por la Revolución francesa. 
"Desde aquel tiempo, cuando la Revolución bajó a las masas su Evangelio -no el místico sino el racional, no el celestial sino el terrenal, no el divino sino el Evangelio humano, el Evangelio de los Derechos del Hombre- desde entonces proclamó que todos los hombres son iguales, que todos los hombres tienen derecho a la libertad y la igualdad; las masas de todos países europeos, de todo el mundo civilizado, despertaron entonces, gradualmente, del sueño que los había mantenido en la esclavitud desde que la Cristiandad los drogó con su opio, y comenzaron a preguntarse si ellos también tenían el derecho a la igualdad, a la libertad, y a la humanidad."

Cómo se han invertido los acontecimientos en el mundo de hoy. El neoliberalismo, propone achicar el Estado para engrandecer la patria. Es una manera de decir, porque, lo que en realidad agranda esa concepción de la economía, no es otra cosa que las arcas de los grandes poderes económicos. Si les fuera posible, harían desaparecer el Estado. Pero, no lo hacen, porque de esa manera, los gobiernos de turno, se encargan del complejo social, que tanto les molesta a los poderosos, pues jamás invertirían en lo que llaman gasto público. Entonces se liberan, endilgándole los problemas (que el propio neoliberalismo crea) a un Estado raquítico, atado de pies y manos, como para moverse libremente.
Quiero decir que no es el socialismo sin Estado -al menos por ahora-, que propone Bakunin, sino, decididamente, sus enemigos que detestan el Estado.
Porque el Mercado, las leyes del mercado, responden solamente a las directivas del capitalismo, que por este tiempo, domina en el planeta.
Y la iglesia, sostén espiritual del capitalismo, pareciera ser que tiene un poder no celestial, sino, también, económico.

Aparecen albores transformadores.

Y es en América del Sur. Ya hay varios gobiernos socialistas, cuyos mandatarios, han sido reelegidos en elecciones libres y democráticas, por amplísima mayoría de votos. Y otros gobiernos que no llegan al socialismo, pero que desde la justicia social, desde la búsqueda del justo equilibrio de la Renta Nacional, conforman con los países de Sur América, aquel Sueño de La Patria Grande, mancomunados en la búsqueda de consolidar el cambio de paradigma que se va expandiendo día a día, para conformar una Nueva Cultura.
Mientras, en Europa, el neoliberalismo, causa estragos.

© Helios Buira

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