jueves, 14 de febrero de 2013

ARTE. BURGUÉS, MILITANTE, POLÍTICO Y MI HIJA ERIKA QUE A SUS DIECISIETE AÑOS, TIENE LA ESPERANZA DE QUE EN ALGÚN MOMENTO DE SU VIDA HARÁ UNA PELÍCULA, CUYO FINAL SERÁ VER EN LA PANTALLA A MARTA MINUJÍN, CORRIENDO DESNUDA POR UNA CALLE, GRITANDO: ¡ARTE! ¡ARTE! ¡ESTO ES ARTE!

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Bourguet, en su libro La barricada, dice:
 “El papel de cronista indiferente, es imposible para el espíritu capaz de pensar y para el corazón capaz de sentir, cuando se trata de estas horribles guerras interiores, de las cuales depende, por lo menos en ocasiones, todo el porvenir de la patria y de la civilización”
Se puede decir, también, que el hombre de inteligencia despierta y corazón sensible, efectivamente, no puede limitarse al papel de espectador indiferente de las luchas que se están desarrollando en la sociedad contemporánea.
En cuanto aparecen los prejuicios, se encontrará de un lado de la barricada y si no está contagiado de dichos prejuicios, se estará del otro lado.
¿Pero es que hay una barricada? Mi respuesta es sí. La hay.
Las luchas sociales en Sur América y puedo decir en todo el mundo, decididamente, nos muestran que se está de un lado o del otro.
El neoliberalismo, que arrasó en América del Sur todo lo que pudo, hoy se encuentra destruyendo a Europa. Y a su vez, en la injusta distribución de la Renta Mundial, dado que los poderes económicos así lo determinan, millones de seres humanos padecen hambre.
Cuando vemos que ha fracasado la moral, la religión, la economía capitalista, es imposible “sacar” desde allí signos o reglas vitales y es, me parece, lo que ha llevado al humano a refugiarse en su yo. Pero un yo débil, pues justamente, en beneficio propio, los grandes capitales a través de años y años de falsa información, de machacar constantemente en aras del consumo (para obtener sus ganancias), ese yo, se encuentra perdido, sin rumbo. Por ello se afianza en el único rumbo que le han indicado y que no lo conduce a su propia esencia, sino que lo ha cosificado, al igual que las cosas que se consumen.
Esta guerra que se desarrolla en el seno de la sociedad actual, no se resuelve con oraciones, con gurúes que proponen un mundo interior para la salvación del espíritu, con el intercambio de frases bonitas respecto de “cómo sentirte bien”, cosa que, paradójicamente, alejan del ser en sí. Eso es, ausencia de interés social.
Y aquí es donde vuelvo a la barricada. Se advierte, en América del Sur y se me hace que en el mundo también, lo que llamo una “militancia ciudadana”, que conlleva al interés social. Hay un mensaje de respeto, de aceptación del otro, la no discriminación, la ayuda a quienes la necesitan. Puede que este nuevo transitar sea lento, porque, claro es, son muchísimos años de una cultura individualista y modificar paradigmas requiere de actitudes concretas, de acciones profundas.
De qué lado se está. Observemos, miremos en rededor y veremos qué es lo que acontece, aún en medio de lo que pretenden quienes quieren seguir con sus prebendas, con sus rapiñas.
El capitalismo, es para mí, como un león que puede elegir la presa, que se va a quedar con ella para satisfacer su apetito. El resto, vendríamos a ser los que seguimos al león, sabiendo que cuando él deje los restos, podremos comer eso que nos queda.
Esta metáfora habla también de una sociedad que de alguna manera, acepta esas reglas impuestas por el capitalismo y se conforma con lo que le dejan, contentos, aún de recibir las sobras.
NO. Lo que acontece, es un no a toda esa basura que nos obligaron a comer durante años y años, se sale a manifestar, a decirles Basta.
Ellos, están del otro lado de la barricada.

¿Y los artistas?
¿Cuánto tienen de presencia en este tiempo de militancia ciudadana?
Y las obras que hoy se crean ¿Acuerdan con lo que acontece? ¿Son el reflejo de este tiempo?
Cuando alguien dice Renacimiento, sabemos qué está diciendo, incluso, con fechas, con época, con maneras de vida y lo que creaban aquellos artistas.
Decir por ejemplo Impresionismo y ocurre lo mismo, nos ubicamos en un tiempo histórico y así, podemos mencionar lo que se nos ocurra para determinar cualquier época de la humanidad.
Pero hoy, qué.
Estamos en un cambio de Época. Es evidente y a la vez, inevitable. La humanidad está al borde del colapso, o de la salvación. Claro, según de qué lado de la barricada se ubique.
Lo mismo acontece con el arte, que es lo que hacen los artistas.
El tamiz, será durísimo, impiadoso y el vendaval, sólo dejará en pie, a aquellos que se transformen en gárgolas para soportarlo, o en menhires, para que la posteridad pueda saber qué fue lo que nos ocurrió cuando decidimos terminar con semejante oprobio, el de la injusticia, el de la desigualdad y todo el horror que eso significa.
Los que corran desnudos por las calles al grito de ¡Esto es arte!, con apenas un soplido, desaparecerán de la historia del arte que ellos creen representar.
Y lo mismo sucederá con aquellos que apuesten al mercado, con ojos desorbitados, esperando el “precio” que críticos y galeristas le pongan a sus obras.
Porque Valor, significa otra cosa.

© Helios Buira

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