miércoles, 20 de febrero de 2013

DE LAS CARTAS. AL VASCO CASTELLI

92

Año 2000
Queridísimo Vasco.

Cuánto silencio y que extenso el tiempo sin vernos.
Pero estás aquí, en mi taller, pues te pienso y siento estas ganas de escribirte
Recuerdo que hablamos por teléfono acerca de algún proyecto en común, Pero luego no hubo nada para comunicarnos. Algo pasó.
Hasta marzo no iré al Recoleta, licencia ordinaria que le dicen, pero no en el taller, que estoy trabajando con buena energía, metiéndole con ganas a las ganas.
Avanzo con la serie de las escaleras que di en llamar definitivamente: “De Escaleras y Otras Referencias (subir no es lo mismo que elevarse). Ya hemos hablado sobre este tema y creo, que viste algunos bocetos, algunas ideas en dibujo. Estoy indagando, profundizando y llegando a zonas que deseaba llegar en cuanto al decir, al contar.
Me declaro testigo. Si testigo es el que puede contarlo, bueno, quiero ser un testigo insobornable de cuanto acontece en este dolido planeta, quiero contar lo que veo y siento, decirlos desde la metáfora.
Sostengo aquello de que la lucha, es a golpes de metáforas.
Éste es un momento difícil para el arte, pues la mayoría de los artistas están embarcados en la nave que recorre el proceloso mar de los mercados y se someten a las pesadas cadenas de las reglas que lo regulan. A la vez, con esta actitud adormecen el carácter, la atención, sumergiendo en las profundidades de lo mundano a la verdad y a la belleza. Es más, ellos mismos perecerán en esos fondos, siendo recordados como los decoradores de este horror globalizado.
Más no importa: el arte y la verdad se alzarán victoriosos, con una fuerza vital propia e indestructible, como viene aconteciendo desde hace milenios.
En el momento que esto escribo, escucho las Cantigas de Alfonso X, que vienen desde el mil doscientos.
¿Lo pensás Vasco? ¡Ochocientos años sobre el planeta! Y esta música tiene la misma vigencia que cuando fue concebida. Se trata de las Cantigas de Santa María, una compilación de 428 obras, todas, de una belleza sideral.
¡El arte es un absoluto Vasco! Con sentido de eternidad.
El tiempo no tiene principio ni fin. El hombre necesita acotarlo por sus necesidades y por su corta estancia en el planeta. Y cada vez es más cortito, más rápido, pues el mercado así lo determina. ¿Quién va a componer hoy en día, una música que pueda ser escuchada ochocientos años después? ¿Quién va a escribir una obra como la Divina Comedia, que El Dante comenzó allá por el mil trescientos? Reitero lo que dije sobre la música. El Dante, tiene la misma vigencia hoy, que cuando escribió su inmensa obra. ¿Quién puede escribir algo como Macbeth u Otelo y qué centenios después, llegue otro inmenso llamado Verdi  y lleve esas obras a lo más alto de la Ópera? O los esclavos de Miguel Ángel; memorando a la vez, que hace unos veinticinco mil años, los artistas de las cuevas plasmaron las escenas de sus formas de vida. O sea, argumentos irrefutables sobre lo que estoy diciendo y no le da chances a los tontitos que hablan de arte efímero como si fuese una verdad eterna y encima, lo tienen que llamar arte, cuando sólo se trata de una expresión efímera. Claro, si no anteponen la palabra arte, ni ellos mismos se lo creen.
Ya te había dicho que no discuto ni hablo más sobre el arte, ni la estética, ni nada que teorice acerca de lo que hago. Soy un hacedor.
Tengo necesidad de contar algo que siento y pienso y lo hago de la manera en que me toca decirlo. Sea con esculturas, dibujos, o fotografías.
Y que cada quien haga lo suyo.
El tiempo y la Energía Universal, ponen siempre, las cosas en su lugar.
Dame una respuesta.
O venite a casa. Me agradaría que te llegues a cenar y a la vez, energizarnos para seguir metiéndole a las ganas.
Que estés Bien.
Lento y apretado abrazo.
Helios

© Helios Buira

No hay comentarios:

Publicar un comentario