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© Helios Buira
¿Estaremos al borde del abismo, en caso de que se desate nuevamente una guerra en Corea?
Tengo sentimientos encontrados en mis pensamientos, pues al leer la información en los diarios donde la mayoría de los países piden de todas las maneras posibles que se llegue a un acuerdo para no comenzar con lo que no tendría retorno, a la vez, siento que hay una Energía tal vez histórica, que me hace pensar en que “ya, no hay retorno” y posiblemente, el inicio de esta guerra (que es en verdad la continuación de la que se inició en 1950) sea lo que desate el horror, el infierno, casi el final de la civilización occidental, pues el accionar de Estados Unidos, llevando guerras por todo el planeta, a su vez, ha conseguido una reacción tal, que pudiera ser el final del poderío de ese país, gendarme del imperio.
Las consecuencias serán impensables. Sólo se podrá saber cuando, si es que se llega, haya un final de semejante horror.
Desde 1950 a 1953, en la guerra de Corea, murieron entre dos y tres millones de personas. Por supuesto, no todos eran soldados, ni combatientes, sino, los “daños colaterales” de toda guerra.
Pensemos hoy, cuando la palabra nuclear, (luego de las masacres de Hiroshima y Nagasaki), está en todos los medios informativos, pues serán utilizadas las armas que llevarán esa carga mortífera, qué puede acontecer en el mundo.
Estados Unidos necesita militarizar toda esa zona, pues de obtener éxito en semejante atrocidad, tendrá “controlada” a China, en la puja por el dominio económico del mundo.
O, puedo pensar que es el llamado “manotazo del ahogado”, al saber, quienes gobiernan el imperio, que su poder se debilita día a día, que sus planes económicos han fracasado y es así, que los pueblos del mundo salen a manifestar en su contra. ¿El fin del capitalismo?
Se dice que estamos ante un cambio de época. El mundo, ya no es, ni será el mismo a como nos lo mostraron quienes detentan un poder maligno, destructor.
Por ello, apelo a un sentimiento que me hace pensar en el deseo de que todo se tranquilice y haya un atisbo de conciencia en esos poderosos.
Cuando fue la guerra de Irak, publiqué en las Red, lo que sigue:
ORACIÓN
Señor...
Si es que estás en algún lado. En un rincón del Universo, o en el Universo Todo.
Si es que Vos hiciste ese Universo Todo.
De la nada.
Y el Universo-Mundo y el Mundo-Universo, porque no había nada.
La Tierra en el Cielo.
Y en la Tierra creaste la Naturaleza.
Con todas las cosas que son Ella. ¿Cómo es que hiciste al Hombre, Señor?
Y me inclino pudoroso ante esta tremenda pregunta, Señor. Porque muestra mi ignorancia, mi no creencia, mi ser agnóstico.
Pero la sostengo.
Y al sostenerla, Señor, sé que cobra intensidad, que se torna contundente, más sé también que Tu respuesta, Señor, tendrá la misma dimensión. Acepto.
En noches largas de insomnio me interrogo y concluyo que seguramente en un chasquido de tus dedos, iniciaste ese Big-Bang del que todos hablan. Y desde allí debe venir el Hombre.
Pero señor...
Si es ese Tu Poder, sólo te pido, desde la partícula más pequeña, desde mi infinitesimal existencia, Señor, -y con este pedido deshago la incredulidad absoluta que me acompaña desde hace años- te ruego si hace falta, que vuelvas a Crear al Hombre. Incluso a mí.
Que lo hagas semejante a los niños inocentes que no conciben el Mal. Que lo rehagas, Señor, al igual que esas personas que sólo viven en el Bien. Y al rehacerlo, Señor, que sea en Igualdad absoluta. Que no haya diferencias. Que todo sea vivir en Justicia plena, verdadera.
Señor, he escuchado que un Mundo sin problemas, sería un mundo aburrido.
Señor... quiero, deseo, necesito vivir ese aburrimiento. Lo más aburrido posible.
Un mundo con niños felices, Señor, sin hambre, sin miserias, sin injusticias provocadas por el Hombre Adulto.
Señor. Si estás, donde sea, que estés, te pido con lágrimas que ruedan por mis mejillas que en ese Mundo Nuevo que Vos pudieses Concebir –ya que al hombre no le importa- hagas que todos los niños masacrados por la impiedad, por la locura desatada en estos días, tengan un Nuevo Lugar.
Y si hay memoria después de la muerte, Señor, te pido que les hagas olvidar ese instante feroz, ese instante indescriptible del horror que han padecido.
Esta Oración, la dedico:
A los niños que mueren día a día por la violencia desatada en el planeta, a todos los niños que padecen hambre por culpa de los seres miserables que gobiernan el mundo.
Y a todos los niños vivos del mundo. Porque ellos serán el después en esta Tierra.
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