Si por este
tiempo tuviese la oportunidad de exponer mis trabajos, tal vez, el texto que
escribiría para el catálogo, podría ser el que transcribo; aunque, conociendo-me,
antes de llegar a esa posible muestra, borronearé muchos otros, cambiaré el
contenido, volveré a éste y así, hasta que cuando ya el tiempo para presentarlo
en la imprenta esté en su límite, seguramente apelaré al que escriba en un bar,
cercano a la gráfica, a mano alzada y ese será el que figure en el catálogo.
Mientras, éste
sería ese posible.
DE ESCALERAS Y OTRAS REFERENCIAS
(Subir, no es lo mismo que elevarse)
Me Re-Presento
En principio y
como cada una de mis muestras, ésta también está dedicada a mis hijos.
Hernán y su
hijo Didac
Paloma, Julio,
su esposo y Luz, la hija de ambos.
Álvaro y Vicky,
su esposa.
Erika,
adolescente y creciendo.
Porque los amo.
Y a su manera, cada uno acompaña mi tiempo de hacedor, estando en todo momento,
con Fuerte Presencia.
Me re-presento.
Porque al mostrar, me muestro.
También porque
luego de mi última exposición –nunca supe bien por qué- había decidido dejar a
un lado la expresión en las artes plásticas, para dedicarme a otras maneras, a
otras formas de decir.
Arte y Letras,
es un sitio en la Red, destinado al universo de la cultura, que allá por el año
2000 me animé a crear y desde allí, divulgar el maravilloso mundo de las artes,
Luego fueron
apareciendo textos de mi autoría, tímidos, pero que me ofrecían la posibilidad
de saber qué, con esta herramienta fabulosa, mi PC, podía expresar sentires y
pensares.
Y así es,
continúo día a día metiéndole ganas a las ganas por decir.
Pero (Siempre
el viejo pero) –también sin saber por qué- en algún momento apareció la necesidad
de graficar sobre blancas hojas, imágenes que empujaban por salir, que que me
decían de sus ahogos por tanto estar adentro, muy adentro de mí, en oscuros
recovecos que no puedo vislumbrar. Y ese empuje, esa obstinación de las efigies,
hacían que mi mano temblara, sabiendo que se aproximaban tensos momentos de
contradicciones, de lucha feroz, entre eso que había decidido tiempo antes y la
hoja blanca, allí, esperando su desfloración, aceptando, entregándose, para no
apreciarse violada.
Y la mano
temblorosa tomó el grafito, lo apoyó en la inmaculada blancura y consumó el
acto.
Mientras esto
acontecía, escuchaba en el lugar de los recuerdos, al Maestro Adolfo De Ferrari
diciéndome: “Trazar una línea de manera tal, que cuando llegamos a la mitad del
trazado, sentimos que nos falta el aire”
Los dibujos se
hicieron muchos. Como avatares de sí
mismos, diría Liliana Heker ,
repetidos hasta el cansancio. Ese cansancio que descansa, luego de la tarea
cumplida. Lo que significa, ganarme el día.
Más, cuando
otras formas vieron que esos negros-grises salían liberados, también comenzaron
a empujar, a manifestar y claro es, por tratarse de volúmenes, se hicieron más
notorios, más intensos y ya no tuve posibilidades defensivas.
Alambre, yeso,
un poco de papel y el armazón de la primera “salida”.
Se instaló en
lo que se iría convirtiendo en mi Casa-Taller, cuando había decidido que
solamente fuera mi casa, mi lugar de estar, el hábitat.
Los volúmenes
expresivos empujaron de tal manera que sillas, mesas, camas y otros muebles
tuvieron que moverse del lugar que estuvieron ocupando. La conversión es tal,
que muchos de ellos ya se han ido, para darle ingreso a los que serían del
Taller.
Convivimos
bien. Dibujos, esculturas, los nuevos estantes, las herramientas, acompañado
todo, por la más bella música que el hombre haya creado hasta nuestros días, el
mate, que me permite cavilar en cada sorbo y los sahumerios que aroman el
estar. Todo rodeado de bellas plantas agradecidas, que lo demuestran en el
verdor de sus follajes.
Así los días…
Y llego a esta
muestra que di en titular: “De Escaleras y Otras Referencias (Subir no es lo
mismo que elevarse), intentado decir, si es que di con la Energía que creo necesaria,
que el mundo está lleno de trepadores, de seres que cargan sus escaleras
creyendo en las alturas, creyendo que se elevan.
A esos, les
digo que no es estar “arriba” de nadie, ni de nada.
El único lugar
posible para transitar por el planeta, para recorrerlo y saberlo, está dentro
de uno mismo. Dentro de sí mismo. Y querer “subir”, es salirse de ese punto
indescriptible e insondable, que es el núcleo
del alma. Allí, se licuan pasado, presente y futuro de cada individuo, que es único
e irrepetible.
Cuando se sale
de ese Centro, se inicia la
especulación, que la razón lleva adelante, dejando de lado el universo
intuitivo, perceptivo y sensible del ser humano.
La especulación,
lleva, inexorablemente, a la injusticia.
Por ello, el
hambre y las guerras, no son una catástrofe, sino una forma de gobierno.
Y los hipócritas,
nos quieren confundir diciéndonos que siempre hubo guerras y hambre en el
mundo.
Sofistas, les
digo.
Y también que
su vuelo es gallináceo, que su aleteo es puro ruido y que no hay escalera
posible que los eleve a ninguna
altura.
© Helios Buira
Sorprendida y encantada.
ResponderEliminarMuchas Gracias.
ResponderEliminarPor la sorpresa y el encanto.