viernes, 8 de marzo de 2013

MISTERIOS. HABLANDO DE ARTE. Y LOS ARTISTAS

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Thomas Mann propone en uno de sus textos que el artista añora el estado primitivo del arte, cuando era completamente individual, completamente inútil, libre y juguetón, en el tiempo en que el arte no sabía todavía que era «El arte» y se reía de sí mismo.
Rara conclusión la de quien tuvo ese pensamiento.
¿El arte desde cuándo es arte? Digo: la Venus de Willendorf (desde hace 50.000 años más o menos en el planeta) ¿es o no una obra de arte?
¿Tuvo que saber el arte que era «El Arte» para cualificar la tarea del artista? O el arte es, porque hay artistas que lo hacen. El primero, aquel que grabó en las cuevas las imágenes que atravesaron todos los tiempos para llegar a nuestros ojos hoy, ¿era o no, un artista?
Quizás, cierta arrogancia, nos haga creer que el arte aparece cuando alguien decide nombrarlo de esa manera y entonces, al aparecer el arte, los posteriores, comenzaron a opinar acerca de él, a pensar en él como algo fuera del artista, como un espacio por el cual transita el artista y no, que si hay “El arte”, es porque lo hicieron los artistas.
Pues contrariamente a esto que digo, entonces deberíamos pensar que el arte estuvo siempre y que el artista, lo que hace, es correr el velo y poner las obras ante nuestra mirada. Digo: las obras de arte, las que fueron, las que son, las que serán, estuvieron, están y estarán escondidas en algún lugar de  los misterios y el único capaz de encontrarlas es el artista, que es quien tiene la Gracia del Hallazgo.
El Grito, de ese Munch inmenso, estuvo velado durante milenios y a él le tocó en suerte ¿ser quién quitara el velo? 
O es que él sintió que los cimientos del mundo se estaban agrietando y ante la inminencia del desmoronamiento tuvo la necesidad de gritarlo, para revelarnos lo que vendría luego.
El grito, fue pintado en 1893. Ya sabemos lo que vino después, cuando el hombre ingresó en el siglo XX.
Picasso, en 1907, realiza una obra clave para desentrañar esta cuestión del artista anticipándose a los acontecimientos o preanunciando el devenir. "Les Demoiselles D'Avignon", es la obra en la cual el artista, genera la ruptura de la figura humana por vez primera, la desintegración de su estructura en un todo diferente. ¿Estaba Picasso diciéndonos que el hombre sufriría esa fragmentación, esa desintegración viviendo en un sistema perverso que finalmente terminaría cosificándolo? Entonces, el hombre concreto, el espíritu encarnado del que hablaba Unamuno, ya no sería él mismo.
Y el Guernica. Pedazos por todo el soporte de la obra. Partes, fragmentos y la muerte. ¿Dónde estaba El Guernica en el arte? Porque Picasso lo hizo después de la masacre.
Puedo decir también que Les Demoiselles D'Avignon es una pintura y lo que acontece en el soporte, nada tiene que ver con los aconteceres de la existencia humana a la vez que las personas, no tenemos los ojos en un solo lado de la cara, ni la nariz en un perfil permanente. El artista, en su obra, crea lo que por propio arbitrio considera. Pero…
Y el pero, como siempre, significa otra posibilidad: por ejemplo, que el artista puede ver también el otro lado de las cosas. 
© Helios Buira

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