lunes, 18 de febrero de 2013

ERIKA. EL ANARQUISMO. Y NUESTRAS CHARLAS DE CAFÉ

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Sábato dice: “Se produce un extraño y misterioso acontecimiento. Anochece”
Sí, ahora que esto escribo memoro sus palabras en Héroes y Tumbas.
Quizás lo que observo a través de la ventana, el cielo ya gris y una tenue penumbra comienza a manifestarse, junto con el silencio que a esta hora suele pronunciarse con mayor intensidad. De chico, escuchaba que los mayores le decían la hora nona. Otros, la hora de recogerse, de ensimismar la existencia.
Salí temprano de casa, por la mañana, para encontrarme con mi hija Erika, que a sus diecisiete años tiene pensamientos que admiro. Nos encontramos día por medio o cada dos días, viajo a Capital y nos vamos a recorrer bares, o caminamos por la peatonal Lavalle, ella viendo remeras que le gustaría comprarse, o buscando la de sus músicos preferidos como la Bersuit, Ska-P, No relax, o Gogol Bordello.
Mientras, me cuenta sobre lo que está leyendo, en este tiempo: las Aventuras de Sherlock Holmes; se compró la versión completa, que son varios libros y analiza lo que sucede en esa ficción que la atrapa.
Ella se proclama anarquista. Tal vez no sabe bien de qué se trata, pero su pensamiento es bastante claro, se acerca a una concepción ácrata. Le regalé libros de Bakunin, que va leyendo por partes y lo que no alcanza a comprender, me pregunta o lo busca en la Red. También le regalé un libro de Noam Chomsky y como en Arte y Letras tengo algunos textos de Proudhon y Kropotkin publicados, le dije que si tiene ganas, comience a leerlos.
El mundo de la expresión artística le llega intenso, dice que se prepara para tener su banda de música y para hacer cine, pero, no descarta la imagen gráfica, pues se pasa horas dibujando y yo, como padre no crítico, no imparcial, digo que lo hace bien.
Hoy en La Giralda, hablamos de temas diferentes, nos reímos, con algunos chistes de humor negro, pero, la conversación fuerte, fue sobre el tema de la donación de órganos.
Ella considera que eso es bueno, porque, dice, un cuerpo muerto ya no sirve para nada, salvo que se donen sus órganos. Y le recordé un cuento en el cual una persona estaba primero en la lista para la recepción de un órgano y entonces, se hicieron cadenas de oración, hasta que el órgano llegó y esa persona siguió viviendo. En el final del cuento, luego de un blanco activo, la abuela de un niño, trata de explicarle que el corazón de su papá, late en el de otro hombre y el chico, le responde en llanto: -¿Y tuvo que morir papá, para que otro viva?
Erika me dijo que un cuento es una ficción, que yo no opinara desde ahí. En la vida real, la muerte es otra cosa. Y si alguien puede vivir luego de que recibe un órgano, eso es bueno.
Trato en lo posible de no direccionar su pensamiento, trato de que sea posible el análisis sobre lo que nos decimos, cada uno desde su visión del mundo y no quiero aprovecharme de las diferencias temporales en nuestras respectivas existencias, cosa que sé, para muchos adultos es una tentación: “la verdad es mía”.
Bakunin dice en su texto Socialismo sin Estado: Anarquismo:

El efecto de los Grandes Principios Proclamados por la Revolución francesa. 
"Desde aquel tiempo, cuando la Revolución bajó a las masas su Evangelio -no el místico sino el racional, no el celestial sino el terrenal, no el divino sino el Evangelio humano, el Evangelio de los Derechos del Hombre- desde entonces proclamó que todos los hombres son iguales, que todos los hombres tienen derecho a la libertad y la igualdad; las masas de todos países europeos, de todo el mundo civilizado, despertaron entonces, gradualmente, del sueño que los había mantenido en la esclavitud desde que la Cristiandad los drogó con su opio, y comenzaron a preguntarse si ellos también tenían el derecho a la igualdad, a la libertad, y a la humanidad."

Cómo se han invertido los acontecimientos en el mundo de hoy. El neoliberalismo, propone achicar el Estado para engrandecer la patria. Es una manera de decir, porque, lo que en realidad agranda esa concepción de la economía, no es otra cosa que las arcas de los grandes poderes económicos. Si les fuera posible, harían desaparecer el Estado. Pero, no lo hacen, porque de esa manera, los gobiernos de turno, se encargan del complejo social, que tanto les molesta a los poderosos, pues jamás invertirían en lo que llaman gasto público. Entonces se liberan, endilgándole los problemas (que el propio neoliberalismo crea) a un Estado raquítico, atado de pies y manos, como para moverse libremente.
Quiero decir que no es el socialismo sin Estado -al menos por ahora-, que propone Bakunin, sino, decididamente, sus enemigos que detestan el Estado.
Porque el Mercado, las leyes del mercado, responden solamente a las directivas del capitalismo, que por este tiempo, domina en el planeta.
Y la iglesia, sostén espiritual del capitalismo, pareciera ser que tiene un poder no celestial, sino, también, económico.

Aparecen albores transformadores.

Y es en América del Sur. Ya hay varios gobiernos socialistas, cuyos mandatarios, han sido reelegidos en elecciones libres y democráticas, por amplísima mayoría de votos. Y otros gobiernos que no llegan al socialismo, pero que desde la justicia social, desde la búsqueda del justo equilibrio de la Renta Nacional, conforman con los países de Sur América, aquel Sueño de La Patria Grande, mancomunados en la búsqueda de consolidar el cambio de paradigma que se va expandiendo día a día, para conformar una Nueva Cultura.
Mientras, en Europa, el neoliberalismo, causa estragos.

© Helios Buira

domingo, 17 de febrero de 2013

EL ARTISTA. EL ARTE. LUIS FELIPE NOE Y LAS PALABRAS.

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Luis Felipe Noe, dice en su texto El artista… ¿y eso qué es? Que Gombrich dice “No existe, realmente, el Arte. Tan sólo hay artistas. Estos eran en otro tiempo hombres que cogían tierra coloreada y dibujaban toscamente las formas de un bisonte sobre las paredes de una cueva; hoy, compran sus colores y trazan carteles para las estaciones del metro. Entre unos y otros han hecho muchas cosas los artistas. No hay mal en llamar arte a todas estas actividades, mientras tengamos en cuenta que tal  palabra puede significar muchas cosas distintas, en épocas y lugares diversos, y mientras advirtamos que el Arte con A mayúscula no existe, pues el Arte con A mayúscula tiene por esencia que ser un fantasma y un ídolo”.
Luego, Noe, contrapone un párrafo de Regis Debray, en su historia de la mirada de Occidente titulada Vida y muerte de la imagen de Occidente y dice que esa afirmación de Gombrich, no es otra cosa que diferir el problema y afirma: “No es el artista el que ha hecho el arte, es la noción de arte la que ha hecho del artesano un artista y esa noción no emerge majestuosamente sino con el quattrocento florentino, en ese período que va de la conquista por los pintores de su autonomía corporativa (1378) hasta la apoteosis funeraria de Miguel Ángel, escenificada por Vasari (1564)”
Y luego Noe hace un análisis sobre ¿qué está primero? Y se interroga: ¿qué hacen los artistas? ¿Se puede definir su oficio como el de un carpintero, un verdulero, un agricultor, un médico por ejemplo?
El asunto, digo yo, es que me parece que estas personas se refieren más a palabras, a etimologías y a interpretaciones o significaciones de esas palabras. Y eso no hace al arte, ni a los artistas.
Si digo médico, puedo decir medicina. Si digo artesano, puedo decir artesanía. ¿Y qué pasa entonces cuando digo artista y a la vez digo arte?
Nada. Absolutamente nada. Lo mismo que cuando menciono cualquier otra palabra.
Pero cuando observo la obra de un artista, eso que observo es lo que me emociona, sin que esté pensando en las palabras. Es un encuentro entre la obra y yo. Pero a la vez, lo es también con quien hizo esa obra.
La Energía de Vincent Van Gogh, está en cada una de sus obras. Bueno, pues, lo que me llega, al observarlas, es esa energía de ese hombre concreto, de carne y hueso, que plasmó su sentir en un tela, utilizando diferentes colores, para decirme algo. Y lo que me dice, son emociones que tienen formas: de árboles, de pinos, de noches estrelladas, de girasoles, campos de trigo, de personas que él guardó en esos soportes para los tiempos.
Paul Valery dice “La obra del espíritu sólo existe en acto. Fuera de este acto, lo que permanece no es más que un objeto que no ofrece ninguna relación particular con el espíritu. Transporten la estatua que admiran a un pueblo suficientemente diferente del nuestro: sólo es una piedra insignificante. Un Partenón no es más que una cantera de mármol”.
O bien Paul Valery es un provocador, o cuando sentenció eso se había tomado uno vinos demás.
¿Acaso los impresionistas no se emocionaron con el arte africano? Picasso crea las Señoritas de Avignon, luego de haber estudiado a los artistas africanos, y muchas de las obras de esos creadores, pasaron a Francia. Entonces cómo Valery puede decir que una escultura quitada de su pueblo y trasladada a otro, pasa a ser una cosa insignificante. Esa es la trampa de las palabras cuando se las utiliza desde la razón, para referirse al mundo del espíritu. La emoción que siente una persona, al observar una obra, será siempre la misma, esté donde esté ubicada esa obra.
Y siempre, la suposición. Porque Valery, está suponiendo el traslado de esa escultura que menciona.
El Partenón, puede agradar o no al observador, pero no es un pedazo de mármol o una cantera. Es un edificio que tuvo su esplendor durante la Grecia de su tiempo. Hoy, aunque ruinas, quedan vestigios de su belleza y esa belleza, es la energía que atraviesa el tiempo. Un pedazo de columna, puede llegar a emocionar intensamente si uno se “comunica” con su energía.
El artista, se encuentra individualizado, sea en la época que sea. Quien creo la Venus de Willendorf, no lo hizo en un acto colectivo. Cuando Gaudi diseñó el Parque Güell o La Sagrada Familia, lo hizo él. Que la construcción correspondiese a un equipo de trabajadores, no quita la autoría de Gaudi y es reconocido individualmente por ello. Y así hasta nuestros días; lo que en todo caso se colectiviza, es la observación de la obra de los artistas. Claro que subjetivamente, esas obras pueden agradar o no. Pero en nada se modifican.
Se puede decir que las palabras, cuando se las organiza para la novela, la poesía, la dramaturgia o libreto operísticos, cobra dimensión de obra de arte; entonces, el sentido y la energía transmisora, es solamente eso. Es un acto del espíritu, como dice Valery, pero no es lo que Valery quiere decir.

© Helios Buira

sábado, 16 de febrero de 2013

MIS CARTAS. ESTA VEZ, MIRTA NAROSKY.

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Hubo un tiempo en que me propuse un intercambio epistolar con algunas personas allegadas, pero luego eso terminó, no escribí más y por estos días, encontré un cuaderno donde las escribía para después copiarlas y enviarlas.
Aquí va una de ellas.

Queridísima Mirta.
Buenavida, Buenosvientos.

Fue maravilloso haber estado en tu taller.
Fue maravilloso haber hablado como hablamos.
Fue maravilloso para mí haber visto tu obra, honda, intensa, con la que me identifico en plenitud, no sólo por la emoción que provocó en mí, por las fuertes sensaciones, sino porque en muchas zonas de tu producción, comprendo que estoy, o estamos haciendo casi los mismos temas; claro, desde la identidad de cada uno.
Tus espacios virtuales no son lejanos en absoluto a mis espacios escutóricos, las escaleras que aparecen en distintos recovecos de esos espacios no son lejanas en absoluto a las escaleras de mi serie: "De Escaleras y Otras Referencias (Subir, no es lo mismo que elevarse)" que ocupa mi hacer por estos días.
¿Coincidencias?
Puede ser.
Pero prefiero pensar que hemos sido puestos en una misma frecuencia de Energía, hemos sido ubicados en la misma senda por arbitrio del Azar Concertado, como me dijo alguna vez mi querido amigo y poeta Máximo Simpson.
Está en nosotros, de aquí en más, indagar con la acción, el sentido y el significado del por qué de nuestro encuentro. Y digo con la acción porque en la obra es donde a nosotros se nos corren los velos de todos los interrogantes. Allí, están las respuestas. Las respuestas interiores, las más hondas, sobre las preguntas más profundas.
Este es el inicio de lo propuesto aquella noche bella. Propuesta de un total encuentro no solamente con las respectivas obras en el taller de cada uno, sino también a través de un puente que una las palabras, en el pensamiento y, como bien dijiste, un puente de alma a alma.
Ocho de la mañana, hace frío, veo cómo la gente pasa abrigada, cómo la ciudad va tomando ritmo, movimiento, cómo estas gentes caminan con paso presuroso tal vez para que el cuerpo tome una temperatura que pueda mitigar la baja línea mercurial que le da sentido a este Invierno Porteño.
Estoy en La Giralda, mi Bar de detención rumbo al taller, donde arranco todas las mañanas para cumplir con el Sagrado Mandato. Y uno más de mis interminables cortados.
Dejo por un rato. Salgo para el Taller.
Caminaré por Corrientes, abrigado por mi vieja campera, una bufanda, una gorra de lana negra que fuera de mi padre y el fuego interior que mantiene al rojo vivo y de manera permanente el crisol donde se prepara la esencia de la obra que saldrá de mí.
En el colectivo, leeré. Me encanta leer cuando viajo. Estoy en estos días con las cartas que intercambiaron Flaubert y Turgueniev.
¿Coincidencias?
Te pienso.

Por la noche. Nuevamente en La Giralda, pero ahora, rumbo a casa.
Como diría mi querido maestro, Antonio Pujia: “Helios, te ganaste el día”
Sí, una frase que me decía cada vez que trabajábamos en su taller, yo como ayudante, pero ese te ganaste el día no era por la paga, sino, porque la tarea a uno lo llena, lo mejora, lo hace digno. La tarea en el arte. Y de esa manera, al mismo tiempo, se une energéticamente con los maestros que nos preceden, con los que fueron llenando de obras el planeta.
Hace unos días, estuve recorriendo la Red y encontré imágenes de los talleres de alguno de ellos y viéndolos, te aseguro que es como ver sus obras y agrego que pude comprender que esas obras salieron desde allí, con la profunda energía del lugar de cada uno.
El que más me impresionó fue el de Francis Bacon, pero, el que al mismo tiempo más me agradó. No por el desorden descomunal, sino porque dentro de ese desorden, pude descubrir que hay una zona, pequeña, ordenada o algo parecido a un orden y es donde él trabaja. Lo otro, el basural, era, se me ocurre, el laboratorio que Bacon utilizaba para crear sus obras. Es imposible describir lo que allí se ve. Pero el basural tiene muchas fotos y sé, por dos libros que tengo con un reportaje que le hicieron, que desde distintas fotografías, hizo muchas de sus obras.
De Kooning: ¡Qué taller! ¡Qué dimensiones! Toda la luz del Universo, entra por un ventanal gigante. Y su obra. Admiro profundamente su obra. Y también lo que se dice de él, que luego de un problema cerebral muy serio, nadie se explica cómo puede ser que siga pintando.
Mañana, en otra carta, te contaré lo que hice en el taller, dos nuevas figuras que me agradaría algún día puedas ver
Y te seguiré comentando sobre los talleres de esos grandes maestros..
Ahora, me despido.
Seguí pintando, no pares nunca. Tu obra vale y es necesario que la continúes.
Un abrazo, como vos decís, de alma a alma.
Helios

viernes, 15 de febrero de 2013

CAMBIOS. CAMBIA, TODO CAMBIA, DICE LA CANCIÓN. Y EL AMOR A OJOS VISTA.

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Hay cambios.
Cambios profundos en la sociedad. Significa esto, el cambio que las personas producen. A su vez, como diría Ortega, esa circunstancia hará que el paradigma se vaya modificando hasta ser cultura. Entiendo por cultura, a la manera en que viven los pueblos. Esa cultura, no está cerrada para nuevos cambios, sólo que, como acontece ahora, en el mismo momento de la transformación, están los que se resisten, los que no quieren ese cambio, argumentado razones que pueden ser de poder, ignorancia, cuestiones psicológicas que no les permitan a las personas disponerse a diferencias y cuántos otros motivos para no atreverse a algo   que, a su vez, es irreversible, del cual no hay retorno.
Se ha dicho que estamos atravesando por un cambio de época. Así lo siento, por ello lo creo.
Porque hay un lenguaje de la vida, de los sentimientos, que está separado del lenguaje de las ideas, de la ciencia que se ocupa, en este caso, de opinar sobre los cambios, acerca del hombre, de por qué se producen estos cambios y así podría seguir mencionando diferencias.
Pero lo concreto, lo real, lo existente, es que el hombre vive en el mundo y luego, después, puede o no reflexionar sobre ese mundo, sobre la esencia de ese mundo, pero ahí es cuando comienza a alejarse, el mundo está “afuera”
Las palabras le pertenecen, puede usarlas para la subsistencia en ese mundo, o para llevarlas al mundo de las ideas, donde la ciencia, la filosofía o el arte, las utilizan para explicar o mostrar lo vivido por los seres humanos que habitamos el planeta y conformamos sociedades que vienen cambiando desde hace milenios por el lenguaje de la vida, que es la vida misma.
Dice Sábato:
“Muy diferente al lenguaje de la ciencia y de la filosofía es el que empleamos como hombres concretos. Primero, porque la realidad de nuestra existencia no es lógica; y luego porque no sólo o ni siquiera nos proponemos comunicar un conocimiento o una verdad abstracta, sino que expresamos sentimientos y emociones, intentamos actuar sobre el ánimo de los demás, incitándolos a la acción, a la simpatía o al odio. Es, por lo tanto, un lenguaje absurdo, contradictorio e insinuante. Es, además, un lenguaje que cambia y reemplaza las palabras o giros gastados, psicológicamente ineficaces, por maneras nuevas y llamativas, por modalidades inesperadas y atractivas; su misión no es sólo expresar verdades humanas sino, hacerlo humanamente; es decir, de manera que convenza, afirme, incite al combate o al amor, a la fe o a la ilusión. De este modo es posible hablar de un progreso indefinido del lenguaje conceptual, como progresa sin fin la geometría o la física. Pero el lenguaje de los sentimientos no progresa, o al menos no progresa de ese modo, sino que se refina y alcanza su máximo esplendor dentro de un núcleo cerrado y de valores propios. Pasa con él, lo mismo que pasa con el arte. ¿Qué sentido tiene afirmar que la escultura griega es superior a la egipcia? Hoy sabemos que ninguno. Cada época, cada pueblo encuentra el lenguaje que mejor expresa su ‘pathos’ y su ‘ethos’.”

Cambia, todo cambia decía Julio Numhauser en el exilio. Y cuánta razón tenía.
Hoy leí en el diario, la siguiente noticia:

Por primera vez, en Córdoba, se producirá un casamiento entre una mujer policía, Karina Villarruel, y su pareja, Soledad Ortiz. La ceremonia tendrá lugar este sábado, a las 23.30, en un salón al que acudirá el Registro Civil Móvil, según informaron fuentes policiales.
Villarruel, tiene 31 años, y se desempeña como agente de la Policía de la Provincia desde hace un año y medio. La oficial protagonizará el primer matrimonio igualitario de la fuerza, desde que se sancionó la ley que lo habilita, el 15 de julio de 2010.
La relación, que se sellará con el acto formal, lleva ya once meses. La historia de amor comenzó cuando la agente cordobesa entró a la panadería donde trabaja Soledad, en su ronda policial de prevención, y conoció a quien será su mujer.
"Entré a hablar con los comerciantes y vi a la Sole: me flechó en el acto. Enseguida nos dimos cuenta de que éramos gays y nos pasamos el teléfono", contó Karina. Además relató que a la noche se mandaron mensajes de texto y al día siguiente comenzaron su relación.
"El 4 de noviembre nos fuimos a vivir juntas, y al mes decidimos casarnos", contó Soledad, oriunda de Buenos Aires. "Hay compañeros y compañeras que conviven, pero yo soy la primera que lo hago público", añadió.
Al ser consultada sobre las repercusiones que tuvo en la fuerza su decisión, Villarruel dijo que no sintió "discriminación" entre sus compañeros de trabajo. Además, reveló que planea tener "muchos hijos" y que ya se encuentran "en tratamiento" porque las dos quieren "ser mamás".

Ese “amor a primera vista”, esas emociones, sólo ellas pueden sentirlo, sólo ellas lo disfrutarán a su manera.
Hubo muchos amores entre mujeres en toda la historia de la humanidad.
Pero se me hace que ahora es diferente, pues desde aquí en más, el concepto de familia será otro.
Terminó el matriarcado, ahora se termina el patrimonio del dinero en el “matrimonio” y tal vez, aparecerán las nuevas palabras para nombrar estas relaciones, pero, unidas por un sentimiento que tal vez, venga en las personas desde siempre.

Hace más de dos mil quinientos años, Safo decía esto sobre la mujer que amaba.

Me parece igual a un dios
el hombre que frente a ti se sienta
y absorto escucha mientras le hablas dulcemente
y sonríes con amor.
Esto, no miento, no, me sobresalta
dentro del pecho el corazón;
pues si te miro un solo instante
mi voz no me obedece,
la lengua se me hiela, un sutil
fuego corre bajo mi piel,
mis ojos no ven nada, me zumban los oídos,
un sudor frío me cubre, un temblor
me agita toda entera y estoy, más que la hierba,
pálida, y siento que me falta poco
para quedarme muerta.

© Helios Buira

jueves, 14 de febrero de 2013

ARTE. BURGUÉS, MILITANTE, POLÍTICO Y MI HIJA ERIKA QUE A SUS DIECISIETE AÑOS, TIENE LA ESPERANZA DE QUE EN ALGÚN MOMENTO DE SU VIDA HARÁ UNA PELÍCULA, CUYO FINAL SERÁ VER EN LA PANTALLA A MARTA MINUJÍN, CORRIENDO DESNUDA POR UNA CALLE, GRITANDO: ¡ARTE! ¡ARTE! ¡ESTO ES ARTE!

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Bourguet, en su libro La barricada, dice:
 “El papel de cronista indiferente, es imposible para el espíritu capaz de pensar y para el corazón capaz de sentir, cuando se trata de estas horribles guerras interiores, de las cuales depende, por lo menos en ocasiones, todo el porvenir de la patria y de la civilización”
Se puede decir, también, que el hombre de inteligencia despierta y corazón sensible, efectivamente, no puede limitarse al papel de espectador indiferente de las luchas que se están desarrollando en la sociedad contemporánea.
En cuanto aparecen los prejuicios, se encontrará de un lado de la barricada y si no está contagiado de dichos prejuicios, se estará del otro lado.
¿Pero es que hay una barricada? Mi respuesta es sí. La hay.
Las luchas sociales en Sur América y puedo decir en todo el mundo, decididamente, nos muestran que se está de un lado o del otro.
El neoliberalismo, que arrasó en América del Sur todo lo que pudo, hoy se encuentra destruyendo a Europa. Y a su vez, en la injusta distribución de la Renta Mundial, dado que los poderes económicos así lo determinan, millones de seres humanos padecen hambre.
Cuando vemos que ha fracasado la moral, la religión, la economía capitalista, es imposible “sacar” desde allí signos o reglas vitales y es, me parece, lo que ha llevado al humano a refugiarse en su yo. Pero un yo débil, pues justamente, en beneficio propio, los grandes capitales a través de años y años de falsa información, de machacar constantemente en aras del consumo (para obtener sus ganancias), ese yo, se encuentra perdido, sin rumbo. Por ello se afianza en el único rumbo que le han indicado y que no lo conduce a su propia esencia, sino que lo ha cosificado, al igual que las cosas que se consumen.
Esta guerra que se desarrolla en el seno de la sociedad actual, no se resuelve con oraciones, con gurúes que proponen un mundo interior para la salvación del espíritu, con el intercambio de frases bonitas respecto de “cómo sentirte bien”, cosa que, paradójicamente, alejan del ser en sí. Eso es, ausencia de interés social.
Y aquí es donde vuelvo a la barricada. Se advierte, en América del Sur y se me hace que en el mundo también, lo que llamo una “militancia ciudadana”, que conlleva al interés social. Hay un mensaje de respeto, de aceptación del otro, la no discriminación, la ayuda a quienes la necesitan. Puede que este nuevo transitar sea lento, porque, claro es, son muchísimos años de una cultura individualista y modificar paradigmas requiere de actitudes concretas, de acciones profundas.
De qué lado se está. Observemos, miremos en rededor y veremos qué es lo que acontece, aún en medio de lo que pretenden quienes quieren seguir con sus prebendas, con sus rapiñas.
El capitalismo, es para mí, como un león que puede elegir la presa, que se va a quedar con ella para satisfacer su apetito. El resto, vendríamos a ser los que seguimos al león, sabiendo que cuando él deje los restos, podremos comer eso que nos queda.
Esta metáfora habla también de una sociedad que de alguna manera, acepta esas reglas impuestas por el capitalismo y se conforma con lo que le dejan, contentos, aún de recibir las sobras.
NO. Lo que acontece, es un no a toda esa basura que nos obligaron a comer durante años y años, se sale a manifestar, a decirles Basta.
Ellos, están del otro lado de la barricada.

¿Y los artistas?
¿Cuánto tienen de presencia en este tiempo de militancia ciudadana?
Y las obras que hoy se crean ¿Acuerdan con lo que acontece? ¿Son el reflejo de este tiempo?
Cuando alguien dice Renacimiento, sabemos qué está diciendo, incluso, con fechas, con época, con maneras de vida y lo que creaban aquellos artistas.
Decir por ejemplo Impresionismo y ocurre lo mismo, nos ubicamos en un tiempo histórico y así, podemos mencionar lo que se nos ocurra para determinar cualquier época de la humanidad.
Pero hoy, qué.
Estamos en un cambio de Época. Es evidente y a la vez, inevitable. La humanidad está al borde del colapso, o de la salvación. Claro, según de qué lado de la barricada se ubique.
Lo mismo acontece con el arte, que es lo que hacen los artistas.
El tamiz, será durísimo, impiadoso y el vendaval, sólo dejará en pie, a aquellos que se transformen en gárgolas para soportarlo, o en menhires, para que la posteridad pueda saber qué fue lo que nos ocurrió cuando decidimos terminar con semejante oprobio, el de la injusticia, el de la desigualdad y todo el horror que eso significa.
Los que corran desnudos por las calles al grito de ¡Esto es arte!, con apenas un soplido, desaparecerán de la historia del arte que ellos creen representar.
Y lo mismo sucederá con aquellos que apuesten al mercado, con ojos desorbitados, esperando el “precio” que críticos y galeristas le pongan a sus obras.
Porque Valor, significa otra cosa.

© Helios Buira

miércoles, 13 de febrero de 2013

TOMÁS DE AQUINO. EL ANTES Y EL DESPUÉS DE LO QUE EXISTE.

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Tomás de Aquino dice que todo lo que empezó a existir, antes de haber existido, era posible que existiera. En caso contrario, hubiera sido imposible que fuera hecho.
Luego agrega: “Pero lo que es posible que exista es la materia, la cual está en potencia para existir, cosa que sucede gracias a la forma, o para no existir, cosa que sucede por la privación”
Esto lo dice, en el Artículo 1 de su texto Si la totalidad de las criaturas existió siempre.
Sigue: “­Si el mundo, pues, empezó a existir, antes del mundo existió la materia. Pero no puede haber materia sin forma y, a su vez, la materia del mundo con forma es el mundo. Hubo pues, un mundo antes de que empezara a existir, lo cual es imposible”.
Cierto que lo dicho por Tomás de Aquino, está referido en muchas partes del texto, a refutar a filósofos, teólogos y pensadores, a la vez, de coincidencias con algunos de ellos, respecto de la creación del mundo, o de la existencia eterna.
Pero mi intención no es meterme en semejante laberinto de ideas, de pensamientos que ellos proponen, sino, simplemente, opinar sobre la forma, la materia que se suele utilizar para crear alguna cosa que tenga contenido, aceptando que eso creado, es cosa nueva en el planeta.

Un pedazo de arcilla, es una forma en sí.
Tomo ese pedazo de arcilla y me propongo hacer con él, una figura. Preparo un armazón que servirá como sostén y con mis manos, voy construyendo lo que desde mi subjetiva concepción, será la figura que ocupará un espacio y para verla en todas sus instancias compositivas, tendré que girar en derredor, o bien, en caso de que esté ubicada en una torneta, ésta será la que gire.
Parto entonces, de la destrucción de aquella forma primera que tenía la arcilla, para concebir una forma diferente. O si se quiere, una nueva forma.
Esa destrucción, se repetirá durante el transcurso creativo y se mantendrá hasta dar por finalizada la obra. ¿De qué manera se da esa destrucción-construcción? Planto la escultura; le voy dando forma, será una figura de pie; agrego material, aparecen piernas, torso, brazos. Pero eso hecho no es de mi agrado; entonces quito alguna de las partes (destruyo) y agrego nuevamente material para ir observando cómo sale eso que quiero decir (construyo). Reitero, esta manera, hasta que considero que lo hecho me agrada, o, puede ser, que la propia escultura me diga: listo, hasta aquí llegamos.
Es lo que llamo diálogo. Giro en rededor, la voy viendo, mirando y puede que ella me diga: la dirección de este brazo, desequilibra un poco el ritmo, reitera la diagonal que marca la pierna y esa reiteración debilita el recorrido.
¿Por qué se gira en rededor? Primero, porque es un cuerpo tridimensional. Volumen. Pero, como se trata de una composición en el espacio, el recorrido, nos permitirá sentir el ritmo, el desplazamiento de masas, la unidad en el todo y cuando uno observa un lado, si la obra está bien construida, seguramente podrá adivinar o sentir, qué hay detrás.  No importa que sea una figura humana, geométrica o lo que se suele llamar abstracción (palabra que no es de mi agrado)
Pero eso hecho en arcilla, si no se lo hornea para transformarlo en terracota (otro cambio), se lo puede moldear, luego llenar ese molde con cemento y sacar un positivo del calco. Qué pasó: la arcilla, al quitarla del molde, se destruye como figura y cuando uno limpia el yeso de ese molde que contenía la figura en cemento, también se destruye (se llama molde perdible)Y lo que queda, finalmente, es una figura en cemento que, para existir sobre el planeta, desde su génesis, pasó por destrucciones-construcciones decididas. Llamémosle, transfiguración.

Pero hay otro modo, que también utilizo como material para mis esculturas: El yeso.
Aquí, el tema de las transformaciones, comienza en las canteras  (a cielo abierto) de alabastro o aljez.
Se extrae la piedra, generalmente de tamaños reducidos y se hace una minuciosa selección que significará luego, las distintas calidades del yeso.
O sea, se extrae la piedra de un lugar que es un todo y se lo separa en partes. Luego, cada una de esas partes, son un todo, que sufrirán una serie de procedimientos, que lo conducirán al yeso propiamente dicho.
Una vez seleccionado el material crudo, se somete a una deshidratación parcial con una técnica de calcinación a altas presiones en un riguroso control de tiempo y temperatura, obteniendo cristales de mínima porosidad y forma regular, que permitirán producir modelos de gran dureza y resistencia. La estructura y propiedades del producto final dependen directamente de las condiciones de calcinación empleadas.
Posteriormente para por un proceso de trituración.
La primera trituración, reduce el tamaño de las piedras para facilitar su manejo a una dimensión inferior a 15 cm, la segunda trituración por medio de quebradoras permite reducir el tamaño de las piedras de 4 a 5 cm.
La operación posterior a la trituración es la molienda, el yeso calcinado es llevado a tolvas que dosifican la cantidad de material proporcionado a los molinos. La proporción y distribución de los tamaños de partícula es un factor determinante con respecto a las propiedades del producto.
Una vez que el yeso alfa está finamente molido, se ajustan los detalles con aditivos para que el producto responda a las necesidades del cliente en lo que se refiere a tiempo de fraguado, viscosidad, porosidad, resistencia mecánica, expansión de fraguado, color, entre otros factores.
Bien, una vez que finalizó todo ese proceso de fabricación, voy a la ferretería de Jorge, y compro bolsas (de plástico) de cinco kilos, para que la humedad ambiente no lo perturbe, preparo un armazón de alambre galvanizado y a partir de allí, la gestación de una nueva obra.
Claro, este hacer es otro al de la arcilla. El yeso, para ser tal, tuvo que pasar por diferentes transformaciones. Pero yo, al trabajarlo, lo hago por construcción, o sea, agrego material y al mismo tiempo, voy dando la forma. No quito, siempre agrego. Esta manera, a veces, me lleva a lo que podría decir casual, ya que por momentos no es fácil el dominio del material pues al ser una construcción directa (por eso se llama yeso directo a esta técnica) a veces la forma va donde ella quiere. Y la dejo, pues así debe también quererlo la figura.

Y vuelvo a Tomás de Aquino que sigue enojado con algunos filósofos:
Además: vacío es el lugar donde no hay cuerpo alguno, pero es posible que lo haya. Pero si el mundo empezó a existir, donde ahora está el cuerpo del mundo antes no hubo cuerpo alguno, y, sin embargo, era posible que allí lo hubiese. En caso contrario, no estaría ahora allí. Por tanto el vacío existió antes del mundo; lo que es imposible.

Bueno, humildemente le digo a Tomás que mis esculturas, tampoco estaban en el mundo, hasta que yo las hice. Digo lo mismo para las obras de todos los artistas del mundo, en todos los tiempos.

© Helios Buira

martes, 12 de febrero de 2013

LO QUE HAY, LO QUE FALTA. EL TODO. LA RELIGIÓN Y AUGUSTO RODIN

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En una de mis muestras, un crítico me dijo que le parecían bien mis esculturas, pero él sentía que les faltaba algo. Le pregunté qué le faltaba y me dijo que quizás eran muy texturadas, o que algunas no tenían manos, otras no tenían pies. Le dije que le respondería al menos, con tres posibilidades:
Que tal vez, lo de las manos y los pies, era un tema para psicólogos, pero, quien tendría que ir al diván, sería yo.
Dije luego que si se las veía armónicas, posiblemente, era por lo mismo que él veía como faltas.
Y tercero, que eran esculturas. Que no las humanizara.
Con su criterio o mejor dicho con su visión, pobre Picasso, Henry Moore, Giacometti y tantos otros… es más, hasta el mismísimo Miguel Ángel, con sus esclavos sin completar, que, según Vasari, el maestro dejó premeditadamente algunas partes sin trabajar el mármol, señal del sufrimiento por no poder salir del bloque.
El sentimiento de lo inconcluso, no procede solamente de la vista, sino de una reflexión complicada, o algo de pedantería, que nos exige que un cuerpo en una escultura, “debe ser entero”.
En la estructura de una obra, el todo, a su vez, alberga otras unidades, que valen también por sí mismas para quien las contempla. Esas partes, esos conjuntos, hacen al equilibrio y al recorrido que la vista debe realizar para la comprensión de lo que allí acontece.
Cada vez que voy al Museo de Bellas Artes y me detengo frente a El Beso, de Rodin, no puedo dejar de extasiarme en la mano del hombre, apoyada en la pierna de la mujer, de una sutileza, de una delicadeza, que conquista mi emoción. Lo mismo ocurre con el pie de la mujer, apoyado apenas sobre el pie del hombre. Esto no significa que yo, observador, pierda la visión del todo, de ese beso hecho obra de arte.
El hombre que camina, del mismo Rodin. Dos piernas y un torso… ¡sin brazos y sin cabeza! ¿Qué crítico se atrevería a decir que le faltan los brazos y la cabeza? ¡Es un hombre que camina, allí está, si uno quiere llegar a la metáfora, todo el andar de la humanidad durante milenios y milenios. El tema de las faltas o de las desproporciones en el arte, es común tanto en críticos, como en personas no vinculadas a ese mundo. Claro, se intenta hacer el análisis desde el mundo tridimensional, desde lo que se suele llamar “realidad”, cuando, en el universo del arte, suceden otras cosas, todas relacionadas con el mundo del espíritu, donde, la razón, nos aleja del encanto del sentimiento.
Hay manos de Rodin, manos independientes, pequeñas y grandes, que sin pertenecer a ningún cuerpo, son vivientes, palpitan, son obras en sí. Manos que se alzan, sea irritadas, crispadas, manos que parecen gritar, manos suaves, delicadas, manos que duermen, que descansan. Siendo las manos el vínculo inmediato con el hacer, recordemos que nuestras manos se diferencias de los  simios por el dedo que se dio en llamar prensil y que, esa diferencia, permitió la creación de todo lo hecho por el hombre, desde los orígenes. Claro, la inteligencia.
Puedo decir que una mano que se posa sobre un cuerpo, sobre alguna cosa, al ser observada, forma un conjunto nuevo, que puede llamarse de la manera que uno quiera. Y así, con cualquier parte del cuerpo que se traduce en escultura, pintura, dibujo o como se llame la forma de expresión.
El Pensamiento, es una obra de belleza intensa, profunda. Una cabeza femenina. De rasgos delicados, muy delicados  y una cofia cubre la parte superior. La cabeza emerge de un bloque de mármol trabajado por Rodin, texturado, que funciona como basamento de esa cabeza que es El Pensamiento. No, alguien que piensa. Es, el pensamiento en sí.
Dice Rodin:
“Tomemos todavía ‘Les Glaneuses de Millet’. Una de esas pobres mujeres que se afanan de un modo espantoso bajo ese tórrido sol, se incorpora y mira el horizonte. Y nosotros creemos comprender que, en esa cabeza de campesina, se acaba de plantear, a través de un relámpago de conciencia, esta pregunta: ¿Para qué?
Éste es el misterio que se cierne sobre toda la obra.
¿Para qué esta ley que encadena las criaturas a la existencia para hacerlas sufrir? ¿Para qué esta eterna atadura que les hace amar la vida, tan dolorosa sin embargo? ¡Angustioso problema!”
Paul Gsell, que le estaba haciendo la entrevista, le pregunta si es religioso
Responde Rodin:
Según el significado que se le quiera dar a esta palabra.
Si se entiende por religioso al hombre que se somete a ciertas prácticas, que se inclina delante de ciertos dogmas, evidentemente, yo no soy religioso.
Pero a mi modo de ver, la religión es una cosa muy diferente del simple balbuceo de un credo. Es el sentimiento de todo lo inexplicado, y tal vez inexplicable del mundo. Es la adoración de la ignorada Fuerza que mantiene las leyes universales y que conserva los tipos de los seres; es la sospecha de que no todo lo que existe en la Naturaleza puede ser captado por nuestros sentidos; es la intuición del inmenso dominio de cosas que ni los ojos de nuestro cuerpo, ni siquiera los de nuestro espíritu, son capaces de ver; es, todavía, el impulso de nuestra alma hacia el infinito, hacia la eternidad, hacia la ciencia y el amor sin límites, promesas tal vez ilusorias, pero que en esta vida hacen palpitar nuestro pensamiento como si de pronto sintiera que le han crecido alas.
En ese sentido soy religioso.
El artista digno de este nombre debe expresar toda la verdad de la naturaleza, no solamente su verdad exterior; sino, sobre todo y en grado mayor, su verdad interior.
Cuando un buen escultor modela un torso humano, no es solamente un manojo de músculos los que él representa; es la propia vida que lo anima, más aún que la vida, la potencia que los modeló y les comunicó sea su gracia, sea su vigor, sea el encanto amoroso, sea la fuga indomable.
Y hasta muy cerca de nosotros, mil cosas nos quedan desconocidas porque no estamos organizados para captar su existencia.
Por ello, me pregunto cuántos críticos deberían expresarse desde su verdadero sentir, antes que ocupar la razón que, al hablar de las imágenes, sólo puede opinar sobre lo externo, sobre la forma, y no del todo que es la obra.

© Helios Buira