lunes, 7 de enero de 2013

FENÓMENO, EPIFENÓMENO Y EL INTERROGANTE

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¿Hay un representante de altura en el arte, hoy?
Frente a la crisis mundial, cuando los valores se tergiversan, y la mayoría de las personas  apuestan al mercado, se me hace que también las almas caen de manera inversamente proporcional.
Es así que el arte, se ve humillado, pues ha ingresado en la categoría de valor mercantil y es usado solamente con fines materiales.
Salvo, y como ocurre siempre, con honrosísimas excepciones, pero éstas, seguramente son ignoradas, ridiculizadas o decididamente mal tratadas. El sistema es muy duro con aquellos que no aceptan sus decálogos y sus normas.
Sucede que la gran mayoría de quienes se expresan a través del arte, lo hacen desde un «como» olvidándose o no queriendo saber nada con el «qué», ayudados por críticos, especialistas, compradores, galerías y salones.
Habiendo trabajado por 30 años en el Centro Cultural Recoleta, he visto mucho sobre lo que estoy diciendo. No hay tanto para teorizar.
Pareciera ser que no se necesita decir mucho, o algo, sino, cuál es la diferencia formal, o cuál hace lo más “novedoso”, como si la junta de colores o de trazos, estampados o lo que fuere, hicieran a la creación. Muchos, se quedan en el proceso creativo, que no es lo mismo.
El asunto pasa por la búsqueda del éxito.
Y es aquí donde el epifenómeno, ha superado ampliamente al fenómeno artístico.
Entonces, para el público, aquel que “llega”, es el verdadero artista, sin ponerse a pensar que tal vez, esos que no llegaron, sean los verdaderos, pues aún postergados, aún solitarios en sus talleres, a veces confundidos, siguen laborando, pero, y aquí estaría el fenómeno artístico, nunca envilecidos.
Para ello, estas palabras de ese gran crítico que fue Austen Heller: «Y que Dios me condene si la grandeza debe ser alcanzada por medio del fraude»
Hay pintores que se jactan de ser “de avanzada”. ¿Avanzada hacia dónde? En arte no hay progreso. (Ernesto Sábato, “Hombres y engranajes”, 1970, pág. 89) Descontado está, que no debe confundirse arte con la técnica del arte, donde sí lo hay, si vemos los materiales y los soportes que hoy se utilizan.
¿Pero qué sería progreso en el arte?
Y aquí, un poquito de Américo Balán:

«En arte no hay progreso, ya se ha dicho, y no participa del carácter progresivo que detenta la ciencia. El progreso de la ciencia es patente, por su doble carácter de acumulativa y esclarecedora, en la que una teoría es perimida por el hallazgo de una nueva verdad y en que las verdades se suman. Si el fallido sistema cósmico de Ptolomeo permanece glorioso, es del talento de Ptolomeo la gloria, pues su sistema no permanece. ¿Quién dice en cambio, que de Botticelli permanece el talento y no su “Primavera”? Ya sabemos que hoy no se pinta así, pero no hace falta ser muy avisado para saber que estar “en otra cosa” no significa haber superado nada. Y la “Primavera” de Botticelli permanece vigente y no hace falta que nadie la incremente con nuevos aportes»

© Helios Buira

domingo, 6 de enero de 2013

CONSCIENTE, INCONSCIENTE Y LAS TINIEBLAS.

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Colijo que en cualquier acto minúsculo y casual de una persona, se encierra, probablemente, toda la contextura del mundo.
Las acciones que mostramos se relacionan con el ser interno. Pero lo interno es un algo desconocido, por más esfuerzos que hagamos para sabernos.
Tal vez, esto dicho por Abelardo Castillo me ayude a lo que pretendo decir: “Nadie sabe quién es hasta que no se encuentra frente a una situación extrema”.
Albergamos esferas lumínicas, pero al mismo tiempo quizás se agite algo horroroso en el adentro y por qué no, se mezclen lo uno con lo otro. Puede que surja un sueño, una decisión y la decisión puede ser, quizás, consecuencia de ese sueño.
El alma y el espíritu trabajan incesantemente entre los sueños, las ideas, las acciones que realizamos en el mundo, afuera.
Sería como que lo luminoso se vincula a la consciencia, pero no podemos dejar de lado la zona donde se extienden las tinieblas.

Un hombre, profesional universitario se siente acosado por su familia, compuesta por su esposa, dos hijas y su suegra, que también vivía en el domicilio familiar. Según él mismo ha contado, todas, lo humillaban, parece ser, que diciéndole “conchita”. Este hombre, de manera fortuita o no, encuentra en un lugar de la casa, una escopeta que le había traído su suegra desde Europa. La carga, se dirige a la cocina donde estaban su esposa y la hija menor y las asesina. Dada la situación, aparecen allí su suegra y la otra hija y también les da muerte a ambas.
Después, intentará modificar la escena y buscar coartadas para que todo pareciera un robo violento.
Terminó confesando.
Fue condenado a prisión perpetua.
Por esos vericuetos de la justicia, le fue otorgada la prisión domiciliaria y se instaló en una casa, con su actual novia, a la que conoció por medio de cartas, cuando estaba en la cárcel.
Mientras esto escribo, Barreda que así se apellida el asesino, está en libertad condicional, veraneando en un lugar que se llama Salsipuedes (curioso nombre) en la Provincia de Córdoba, con su novia y firmando autógrafos a personas que lo reconocen.

Otro caso.
Un hombre mató a su pareja con un cuchillo.
Pero cómo es esta historia:
La joven mujer fue violada y realizó una denuncia. Se supo que habían sido pareja, tenían un hijo en común y la relación se había roto. El hombre fue a tratar de reconstruir el vínculo y ante la negativa de la joven, la llevó a un descampado y la violó.
Fue detenido. Luego de ello, la joven comenzó a visitarlo en la cárcel y reiniciaron la relación. Se casaron.
Ocho meses después, el abogado del violador, presentó un recurso de “avenimiento” o acuerdo de partes que significa que la víctima perdona a su victimario, por lo cual se extingue la acción penal.
Una semana después, la asesinó a puñaladas. Cuando la policía llegó al lugar del hecho, el asesino, estaba en estado de shock, con el bebé de ambos en brazos.

Tercero y último, para no extender en demasía el texto.
Las tinieblas, también llegaron a colectivizarse para corromper y por muchos años, el futuro de los argentinos.
A partir del 1930, comenzó la era de los golpes de Estado por ambiciones de poder y así, llegar a la ecuación más clara: “Tener poder para hacer mucho dinero y tener mucho dinero para ejercer ese poder”.
Imaginemos, a la vez, que estos poderes se sostienen con torturas, muerte y desaparición de todo aquel que intente oponerse a esos designios.
Y lo tremendo, fue una Corte Suprema de Justicia, avalando esos horrores.
Cualquier parecido con la Corte Suprema de Justicia actual, más varios jueces que provienen de la última dictadura, la más sangrienta de todas, no es mera coincidencia, sino que son las acciones de las ideologías.
Transcribo un texto de Tulio Halperín Donghi de su libro La República imposible (1930-1945)

Acordada de la Suprema Corte ante la constitución del gobierno provisional

En Buenos Aires, a diez días de septiembre de mil novecientos treinta, reunidos en acuerdo extraordinario los señores ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, doctores D. José Figueroa Alcorta, D. Roberto Repetto, D. Ricardo Guido Lavalle, D. Antonio Sagarna y el señor Procurador General de la Nación, doctor Horacio Rodríguez Larreta, con el fin de tomar en consideración la comunicación dirigida por el señor presidente del Poder Ejecutivo Provisional, teniente general D. José F. Uriburu, haciendo saber a esta Corte la constitución de un gobierno provisional para la Nación, dijeron:

1º) Que la susodicha comunicación pone en conocimiento oficial de esta Corte Suprema la constitución de un gobierno provisional emanado de la revolución triunfante de 6 de septiembre del corriente año.

2º) Que ese gobierno se encuentra en posesión de las fuerzas militares y policiales necesarias para asegurar la paz y el orden de la Nación, y por consiguiente para proteger la libertad, la vida y la propiedad de las personas, y ha declarado, además, en actos públicos, que mantendrá la supremacía de la Constitución y de las leyes fundamentales del país, en el ejercicio del poder.
Que tales antecedentes caracterizan, sin duda, un gobierno de hecho en cuanto a su constitución, y de cuya naturaleza participan los funcionarios que lo integran actualmente o que se designen en lo sucesivo con todas las consecuencias de la doctrina de los gobiernos “de facto” respecto de la posibilidad de realizar válidamente los actos necesarios para el cumplimiento de los fines perseguidos por él.
Que esta Corte ha declarado, respecto de los funcionarios de hecho, “que la doctrina constitucional e internacional se uniforma en el sentido de dar validez a sus actos, cualquiera que pueda ser el vicio o deficiencia de sus nombramientos o de su elección, fundándose en razones de policía y de necesidad y con el fin de mantener protegido al público y a los individuos cuyos intereses puedan ser afectados, ya que no les sería posible a estos últimos realizar investigaciones ni discutir la legalidad de las designaciones de funcionarios que se hallan en aparente posesión de sus poderes y funciones.
Que el gobierno provisional que acaba de constituirse en el país es, pues, un gobierno de facto cuyo título no puede ser judicialmente discutido con todo éxito por las personas en cuanto ejercita la función administrativa y policial derivada de su posesión de la fuerza como resorte de orden y de seguridad social.
Que ello no obstante, si normalizada la situación, en el desenvolvimiento de la acción del gobierno “de facto”, los funcionarios que lo integran desconocieran las garantías individuales o las de la propiedad u otras de las aseguradas por la Constitución, la Administración de Justicia encargada de hacer cumplir ésta las restablecería en las mismas condiciones y con el mismo alcance que lo habría hecho con el Poder Ejecutivo de derecho.
Y esta última conclusión, impuesta por la propia organización del Poder Judicial, se halla confirmada en el caso por las declaraciones del gobierno provisional, que al asumir el cargo se ha apresurado a prestar el juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes fundamentales de la Nación, decisión que comporta la consecuencia de hallarse dispuesto a prestar el auxilio de la fuerza de que dispone para obtener el cumplimiento de las sentencias judiciales.
En mérito de estas consideraciones, el Tribunal resolvió acusar recibo al gobierno provisional en el día de la comunicación de referencia mediante el envío de la nota acordada, ordenando se publicase y registrase en el libro correspondiente, firmando por ante mí de que doy fe.

Firmados: J. Figueroa Alcorta, Roberto Repetto, R. Guido Lavalle, Antonio Sagarna; Horacio Rodríguez Larreta. Raúl Giménez Videla, secretario.

© Helios Buira

sábado, 5 de enero de 2013

LA NOVELA. EL NARRADOR Y CASI… CASI LO ENCUENTRO.

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La Novela.
El sentimiento expresivo crecía. Las ganas, todo se daba para seguir dándole y dándole al teclado de la PC; debo decir que la única manera posible para que pueda decir algo, es esta herramienta maravillosa que nos fue dada en este tiempo. Tecla a tecla, con dos dedos, pero si no es de este modo, nada sale, nada digo.
Dije La Novela, digo narrador y parece que estuviese jugando a las escondidas, pues nada, al narrador no lo encuentro por ningún lado, aunque, creo que estuve cerca de dar con él, pero no se dio.
Fue en el bar Gardel, ubicado en Independencia y Entre Ríos, una noche de invierno. Lloviznaba. Sentado a una mesa cercana a la ventana que da a la ochava, veía a los transeúntes caminando apurados, con sus bufandas, sobretodos, tapados, camperas, intentando mitigar el frío, protegiéndose del viento y la llovizna. Un viento helado y uno sentía que se le cortaba el rostro.
El tipo comenzó hablando bajito, pero su voz se hizo más sonora, como para distraerme de las imágenes ventaneras a la vez que ir girando mi cabeza hacia la mesa a la cual estaba sentado. Era casi en el centro del salón. Hablaba con el mozo, le contaba una historia de juergas, minas, vinos, dólares. “Mirá, pibe, cuando salís de joda, no podés fijarte ni quejarte de lo que gastás, eso no es de hombres y mucho menos de alguien de la noche. Yo pago. No importa cuántos son. Yo pago y al otro día mis amigos me dijeron que había gastado doscientos dólares, entendeme bien, pibe, doscientos dólares, porque yo no le pago a cualquiera si no son amigos, tomate algo pibe. “No, estoy trabajando” dijo el mozo y me miró, entonces lo llamé, le perdí un cortado. “Gracias, me salvaste” “Sí, me di cuenta, por eso te llamé; decime: ¿viene siempre, por aquí?” “Sí, a esta hora más o menos, cuando sale de la oficina y termina siempre mamado; es abogado”. Tomé rápidamente el cortado y me acerqué hasta su mesa y no fue nada difícil hacer que me invite a sentarme para compartir la noche, dijo.
Volvió con el tema del gasto, de los dólares, del vino fino que tomaba, no cualquiera, porque otro vino es porquería, hace mal, en cambio, el buen vino hace que uno disfrute y yo pensaba que incluso con el buen vino tenía una curda fenomenal. Le pregunté de qué trabajaba, como para sacarlo del tema gastos y vinos “Soy abogado, pibe” “Ah, que bien” dije. “Sí, tengo el estudio en sociedad con el Escribano Bevilacua” Y pensé en las sociedades de escribanos con abogados, o de padres escribanos que le dicen al hijo que estudie abogacía y así, tienen todo el asunto arreglado en cuanto a pleitos y certificaciones, pensé en los apellidos, en los inmigrantes y me encontré en las Islas Fidgi, o Fitchis, o algo parecido (Emilio Matei, reverencia) ya que el tipo seguiría con su cantinela, sus doscientos dólares, el vino y lo que fuera.
… Todo, pibe, por una hija de mil puta –dijo y quedó en silencio, con los ojos cerrados, cabeceando. Esperé, conozco el tiempo de los curdas. Llamé al mozo, le hice señas para no hablar, me trajo otro cortado y siguió “Sabés pibe, hay que ser hombre para la noche, no cualquiera se banca  invitar a los amigos sin preguntar nada. Se paga lo que el mozo diga.”
Pero yo estaba enganchado con la frase escuchada, lo de la hija de mil puta, pensando que me había perdido algo importante que mi posible narrador estuvo contando. No sabía cómo llevarlo nuevamente al tema, balbuceé algo, a la vez que sobre su hombro, detrás, en la penumbra de uno de los rincones del salón noté algo extraño, que no comprendía, pero atrapaba mi atención hasta que mis ojos se acostumbraron a esa media luz y comprendí la escena. Eran dos pibas, jóvenes, muy bellas, que, tomadas de las manos, comenzaban a besarse, primero en las mejillas, en los cabellos, hasta que sus bocas se encontraron y así se quedaron largo rato. Una de ellas, luego del prolongado beso, giró la cabeza y miró hacia donde estábamos el abogado y yo. Creí notar como una sonrisa, entonces respondí haciendo un gesto afirmativo con la cabeza, también sonriendo. A esa hora, en el bar, éramos cinco parroquianos y las dos pibas, que luego de mi sonrisa, continuaron con los besos, esta vez, algo más apasionados, agregando algunas caricias. Yo era la única persona que podía verlas, pues los otros parroquianos, estaban de espaldas hacia ellas. Pasé del narrador, a imaginar una historia en la cual, dos pibas se enamoran, se declaran lesbianas, y luego, comienzan a militar en las luchas que llevan adelante muchas mujeres respecto de la cuestión de género, de igualdades, de no discriminación por su condición sexual, de inclusión en una sociedad cada vez más amplia en cuanto a los derechos de las personas.
“Porque la vida, pibe, te golpea cuando menos lo esperás” “Y… sí” respondí, pero no podía dejar de mirar a las pibas que ya a esta altura se estaban acariciando y besando efusivamente en la penumbra del bar.
Me levanté de la silla, murmuré algo como que me tengo que ir y al salir, el mozo me detiene en la puerta “No me pagó” pensé un segundo y dije “Cobrale al curda, hermano, total él siempre paga” Miré hacia la penumbra de las chicas en el justo momento en que la mano de una de ellas, se dirigía hacia la entrepierna de la otra por debajo de la mesa.

© Helios Buira

viernes, 4 de enero de 2013

1973 - RECUERDO MEMORIA Y HOY.

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Ahora, cuando se cumplen 40 años desde “aquel año”, recuerdo esa época, a pesar del tiempo ya transcurrido, con notoria claridad, amén, por supuesto, de algunos detalles que ya se han ido; pero la estructura, el armazón de aquellos años, están en mí: la memoria, el recuerdo, los afectos, las pérdidas y lo que implicaba ser un militante que esperanzaba en cambiar el destino de lo que consideraba una ignominia, un oprobio, un horror sistematizado por los poderosos que siempre han pretendido quedarse con todo, a costa del otro todo que es el pueblo.
Aquel y aquellos años, dominaban la conciencia popular. Se militara o no en algún partido político, sindicato u organización armada, había una sensación de militancia que se respiraba en todos lados. Liberación o dependencia, decíamos y escribíamos en las paredes de Buenos Aires. Sabíamos que había un pueblo de dolientes, desheredados de futuro. Incluido el nuestro, claro.
En el ambiente, había olor a Primavera, que tapaba el otro olor de la podredumbre, al que nos tenían acostumbrados desde casi siempre los “dueños del poder”, porque esos tipos son más insignificantes que las personas que ellos consideran insignificantes.
Más había dolor, muertes, traiciones y estaban aquellos que apostaban a consolidar el poder de los poderosos, aprovechando confusiones, desinformaciones y todo lo que se hace para que así sea.
Hubo elecciones. Cámpora, el candidato del Frente Popular, fue votado por casi seis millones de ciudadanos y quien le seguía, Ricardo Balbín, dos millones y medio.
O sea, que estaba bien claro lo que el pueblo quería y pedía.
El 25 de Mayo, el dictador Lanusse le entrega la Banda Presidencial al Presidente Héctor Cámpora.
Y qué acontece. En el Ministerio de Bienestar Social, se estaba gestando lo que sería luego la masacre de los argentinos. Allí comenzó a tomar fuerza la llamada Triple A (Asociación Anticomunista Argentina) que serían las fuerzas parapoliciales que se encargarían de asesinar a militantes de izquierda, a militantes del campo de la cultura y a todo aquel que intentara de algún modo, proponer una ideología que no fuese la que ese grupo quería imponer a sangre y fuego: una ideología de la más recalcitrante derecha, que desembocaría en el golpe militar del ’76, con lo que ya todos sabemos operó en Argentina, aunque, con conexiones en distintos países de América del Sur, que, por mandato del imperio, debían imponer un plan económico neoliberal y detener todos los intentos revolucionarios.
El Gobierno de Héctor Cámpora duró 45 días y él tuvo que exiliarse, luego, en la Embajada de México.
Ahí comenzó otra historia.

Treinta años después, o sea en el 2003, pasada la tremenda crisis de los años 2000-2001-2002 cuando quedaron 39 muertos asesinados en las calles por la represión policial; el pueblo salió a las calles a decir un basta profundo.
De La Rúa, último presidente constitucional, había huido en un helicóptero, de la Casa de Gobierno.
Luego de ese acontecimiento, hubo cinco presidentes en una o dos semanas y finalmente, se hizo cargo de la presidencia Duhalde, hasta las elecciones que, con apenas el 22% de los votos, ya que el adversario inmediato no se presentó a la segunda vuelta, obtuvo la Presidencia, Néstor Kirchner.
Desde su gobierno comenzó a proponer y a gestionar de manera tal, que mostraba, decididamente, un cambio de paradigma, un nuevo Modelo de país, con una economía que ya no decidían las grandes corporaciones, los grandes grupos económicos, sino que estaba supeditada a la política, algo que no se había visto en años y años. O sea, instaló una Política Económica.
Pero… como siempre ese pero nefasto. Los grupos económicos, comenzaron su tarea de limado, de escarbado para que se desmoronaran los cimientos que se estaban construyendo.
Pero… también hay otro pero. Esos grandes grupos, no tuvieron en cuenta o evaluaron mal sus intervenciones, pues la gestión de Kirchner comenzó a prender en el pueblo, comenzaron a acercarse al fuego del cambio miles y miles de compatriotas de distinta extracción ideológica y así se fue construyendo lo que hoy es otra militancia, otras ganas, otras alegrías.
Y este fervor, convertido en fuerza, mantiene a raya a los indeseables que, como otrora, pretendern desestabilizar, perturbar y frenar esta alborada transformadora.
La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, ha sido elegida en segundo mandato, con el 55% de los votos, a 20 puntos de su adversario más inmediato.
Siento, 40 años después, que ingresamos en una zona de reparación histórica y duradera.

© Helios Buira

jueves, 3 de enero de 2013

GOYA, TERGIVERSACIÓN Y MITO.

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Se me hace pensar que aquellas personas que fueron llamadas a realizar grandes acontecimientos, solos o acompañados, pueden explicarse solamente dentro de los límites de su tiempo.
Creo que luego, en el después, nuestra imaginación y lo que nos han dicho los historiadores, nos hacen dotar a esas figuras, algunas inmortales, con cualidades que tal vez, en su momento, jamás hayan demostrado.
Claro, a la vez, muchos de estos grandes personajes, puede que hayan sido ignorados por sus contemporáneos, algo que me permite pensar en el tremendo destino que les ha tocado: por un lado, ignorados en su tiempo y por el otro, sus existencias, tergiversadas, o mal interpretadas, o lo que es peor, inventadas a través de extrañas fantasías que la posteridad fue acumulando en el tránsito temporal.
Partiendo de ese sentir, entonces, puedo pensar que la tradición, algo supuestamente estático, se sostiene por la suma de fantasías, modificaciones o errores que se van acumulando en el futuro de aquellos acontecimientos, o de aquellos personajes.
¿Será que así se engendra la imagen y el mito?
Si se considera que el mito es una historia o un relato nacido como una expresión vinculada a lo sagrado (o a lo importante de una época) y luego, al pasar el tiempo, comenzó a tratarse como una “verdad ficcional” vinculado a la creencia, se puede decir entonces que lo dicho anteriormente, se emparenta con el mito.
¿Cuándo la fantasía se habrá hecho colectiva? ¿En qué momento del tránsito de la especie humana en el planeta se habrá comenzado a pensar y mencionar las cosas que no se ven, pero que se “dicen” y se las da por verdaderas?
Tal vez el arte esté más cerca de las certezas para contar los hechos,
Tomemos por ejemplo, lo que acontecía en España y lo que hacía Francisco Goya:
En 1808, la invasión de España por las tropas napoleónicas colocó al artista en una situación delicada, ya que mantuvo su puesto de pintor de corte con José Bonaparte. Pese a todo, no se privó de plasmar los horrores de la guerra en obras como El 2 de mayo y Los fusilamientos del 3 de mayo, que reflejan los dramáticos acontecimientos de aquellas fechas en Madrid. Además, en los sesenta y seis grabados de Los desastres de la guerra (1810-1814), dio testimonio de las atrocidades cometidas por los dos bandos y acentuó visualmente la crueldad de la guerra como protesta contra ella lanzada a la posteridad.
Cada historiador, da su versión de los hechos.
Pero Goya pintó eso que está ahí, eso que duele, que da testimonio y que así ocurrió.
Luego él mismo, se verá inmerso en el mundo de la imaginación colectiva, de la fantasía de hechos sobre su existencia.
Unos dicen que murió loco, otros que sufrió la recaída de una misteriosa enfermedad que en 1792 lo había dejado completamente sordo. Ello, unido a su nueva vida en soledad en la Quinta del Sordo, casa solariega que había comprado poco antes, debió de contribuir a la exacerbación imaginativa de que el artista dio muestras en la decoración de su nueva vivienda: catorce murales de gran tamaño con predominio de los tonos marrones, grises y negros, sobre temas macabros y terroríficos.
Y esta maravilla:
“Habiéndose llevado a cabo la exhumación y reconocimiento de los restos mortales del insigne pintor Don Francisco de Goya con las debidas formalidades, observamos que abierta la tumba nos encontramos en presencia de dos cajas, una de las cuales estaba forrada de zinc, y la otra de madera sencilla sin ninguna placa ni inscripción exterior, y ambas de igual longitud, por lo que procedieron a abrirse ambas. En la que estaba forrada de zinc se encontraron los huesos completos de una persona, y en la otra estaban todos los huesos de un cuerpo humano, excepción hecha de la cabeza que faltaba por completo, lo que no dejó de sorprendernos grandemente a todos los allí presentes. Y precisamente todo induce a creer que los huesos encerrados en esta última caja son los de Goya por ser los huesos de las tibias mucho mayores que los contenidos en la caja de zinc y además por haberse encontrado en ella restos de un tejido de seda de color marrón, que deben ser los del gorro conque se presume fue enterrado Goya, así como por estando más próxima de la entrada del caveau debió ser la última que en él se colocó. No habiéndose encontrado en la caja de madera traza alguna de que hubiere sido abierta ni la mandíbula inferior ni diente alguno, todo induce á creer que á Goya lo enterrarían decapitado, bien por un médico o por algún amador furibundo de notabilidades.”
O sea, que también lo decapitaron.
Entonces: Hoy, años después, hablar de lo acontecido durante los fusilamientos, con el horror que eso implica, sólo la imaginación nos lleva a una narración. Y esto, no es una certeza de lo que allí aconteció, como tampoco todo lo que se diga sobre la decapitación o no, de ese inmenso creador que fue Don Francisco de Goya y Lucientes.
Pero sí lo es su pintura.

© Helios Buira

miércoles, 2 de enero de 2013

LA NOVELA. ABELARDO CASTILLO. EL INICIO

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Quería escribir una novela.
La pregunta hecha de manera sistemática, continua y permanente es ¿Cómo se escribe una novela?
Qué se pone dentro de ella. Cuál el argumento. El estilo y todo lo que tiene una novela, o todo lo que debe tener para ser una novela.
Días y noches pensando acerca de estas cuestiones.
Sé, por ser lector, sobre todo de novelas, que todas tienen un principio, un desarrollo y un final.
-Bueno, me parece que lo primero y lo último, lo tengo -me dije.
Se trata de la historia de un tipo que quiere escribir una novela, pero que nunca la escribirá. O sea, principio y final.
Pero... ¿Y en el medio? ¿Cómo llego a ese final? Porque ese tránsito, seguramente, es el desarrollo en cuestión.
¿Tiene que haber un narrador? Puedo escribirla en tercera persona. O el narrador puedo ser yo, directamente, como hicieron Henry Miller y Sábato, que a la vez fueron personajes de sus propias novelas. Pero no me veo como personaje, no tengo cosas importantes que contar sobre éste que soy.
-Ya sé -volví a hablarme- el narrador soy yo y al contar la historia del tipo que quiere escribir una novela (en este caso yo), sería algo así como un narrador a la segunda potencia... No. No me cierra. Creo que un narrador en tercera persona sería menos comprometedor en caso de que escriba sobre temas urticantes, o si nombro a alguien que se sienta molesto por cómo figura en el contenido y siempre tendré la excusa de decir: -Bueno, lo dijo el tipo de la novela, ese personaje, qué querés que te diga, habría que preguntárselo a él -cosa que le escuché decir a muchos escritores cuando les hacían reportajes o escribieron tratados acerca de las novelas que ellos concibieron.
Con esta manera de escribir (digo, un narrador en tercera persona) se acentuaría mi autoestima y podría hacerme el interesante ante mis alumnas de la clase de escultura, hablándoles sobre literatura, sobre autores, tomando distancia de mi obra, poniendo cara de mirar el horizonte como elucubrando un pensamiento de esos profundos y las pibas, con ojos extasiados y la boca entreabierta, esperando el comienzo de esa frase excelsa que seguramente yo pronunciaría. La idea me agradaba, sobre todo esto de las pibas, que se acercarían para escucharme hablar a la vez que preguntarme por los personajes de la novela, cómo los había creado, si existían en la realidad, si eran personas conocidas  y todas esas preguntas que se hacen cuando uno se encuentra a un escritor y tiene la posibilidad de una conversación.
Lo complejo es cuando muchos de esos escritores son amigos de uno y el uno intenta escribir una novela siendo escultor y es el momento en que se confecciona un lío en mi cabeza al no sabe cómo empezar, qué preguntar y mucho menos cómo se escribe una novela, por aquello del pudor, o la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser...
Recuerdo haber comprado una libretita de anotaciones. Llenaba hojas blancas. desfloraba blanco papel todos los días en distintos bares de esta querida Buenos Aires, en el Tortoni, en La Paz, en La Esponja, y en cuanto lugar en que pudiera pedir mis interminables cortados, sacar varias hojas, dibujar, escribir, leer a Wassermann, a Kafka y a todos los que leí durante años y años sin parar, con tal de encontrar una respuesta, hasta que un día, en La Giralda, sentado a la mesa junto a la ventana que da sobre la Avenida Corrientes, al abrir el libro, Abelardo Castillo dice: 

"GRACIELA TE LLAMABAS. Hoy he vuelto a Córdoba, caminé solo por recovas amarillas, bajo las cúpulas y las arcadas y los tordos... Entré en bares y salí de bares, llovió y una vez más me pregunto cómo eras. Llueve. Es trivial, lo sé, pero esta tarde caminé bajo la lluvia..."

Mierda. Así se empieza una novela. Lo demás, uno sabe que está adentro y ya no importa cuál será el final, porque siempre será con la misma intensidad cuando el que escribe es grande.
Debo decir que la conmoción fue intensa. La descomunal belleza de ese inicio me hizo decir: -Ojalá algún día pueda escribir aunque sea, algo así, algo parecido... Sólo eso.
En otro momento contaré lo que me ha pasado con Crónica de un Iniciado, que Abelardo me obsequió y algunas anécdotas, todas con ese libro como protagonista.

© Helios Buira

martes, 1 de enero de 2013

2013 – ASAMBLEA, FRAGATA, O TODO PARECE IGUAL

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Es tiempo de Bicentenarios desde que se fundó la Patria.
Le toca ahora, a lo que fue la Asamblea de 1813.
Año importantísimo para la liberación.
Como sabemos, hay historiadores de un lado y del otro, o sea, que no es fácil obtener objetividad, pues incluso los hechos o son tergiversados, o vistos con diferentes cristales y pareciera ser que lo bi, es un estigma en nuestro derrotero histórico.
¿Seremos bipolares los argentinos?
Dicen que la independencia de Venezuela, en 1811, influyó decididamente en el Río de la Plata. De tal manera que la Logia Lautaro, que fue el alma del tiempo que se inauguraba, acogió la idea de un pronunciamiento por la emancipación con entusiasmo, al igual que la Sociedad Patriótica, reorganizada por Monteagudo.
Así las cosas, el programa de la Asamblea a reunirse quedó sintetizado en dos palabras: independencia y constitución.
Hoy, doscientos años después, Argentina, Venezuela y los países integrantes de la América del Sur, intentan una vez más, desprenderse de otro dominio, de otra opresión, de otro imperio.
Y al igual que entonces, contra quienes, desde adentro, le hacen el juego a un enemigo poderoso, atentando contra los intereses, contra lo que nos pertenece, contra lo que es nuestro:
La Independencia, la Constitución. Y la Libertad, claro es.
Los primeros pasos de la Asamblea muestran con claridad una fuerte tendencia a obviar el nombre de Fernando VII, a proclamar la Independencia y a dictar una Constitución. Pero la caída de Napoleón, las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma y el retorno de Fernando VII al trono de España los hizo retroceder en sus impulsos. Ante esto, surgieron dos grupos dentro de la Logia Lautaro:
El General José de San Martín nucleó a un sector reducido de diputados que lucharon por la proclamación de la Independencia y por la redacción de una Constitución.
El General Carlos de Alvear, que agrupó en torno suyo a un número mayor de diputados, quienes en vista de los sucesos prefirieron postergar todo lo referente a la Independencia y la Constitución.
O sea, que comenzábamos a ser dos partes. Unos queriendo y otros postergando.

  • La Asamblea: se proclama soberana,
  • Delega funciones ejecutivas en el Triunvirato y en su juramento desaparece la fidelidad a Fernando VII,
  • Ordena la acuñación de la primera moneda patria (en plata y oro) y su sello será adoptado luego como Escudo Nacional,
  • Declara la independencia de toda autoridad eclesiástica fuera del territorio,
  • Dispone la abolición de tormentos y la libertad de prensa,
  • Dispone la libertad de vientres, lo que significaba la libertad para todos los hijos de esclavos nacidos en el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata a partir del 31 de enero de 1813,
  • Dispone la extinción del tributo, de la mita, el yanaconazgo y toda forma de servicio personal, que afectaba sobre todo a los indios,
  • Dispone la supresión de títulos y signos de nobleza y la eliminación de los mayorazgos
Todo esto, revolucionario.
La pregunta que me hago, es qué nos pasa a los argentinos, que 200 años después, seguimos debatiendo casi las mismas cosas, aunque algunas, con distinto nombre.
Y esos enemigos internos que siempre, pero siempre, prefieren lo otro, lo que no es nuestro, lo que los de afuera dictan.
La Asamblea General Constituyente se reunió el 9 de enero de 1813.
200 años después, o sea el 9 de enero del 2013, llegará al puerto de Mar del Plata, la Fragata Libertad, luego de un intento de piratería organizado por lo que se dio en llamar fondos buitres, pero, como corresponde a esta nueva época por la que estamos transitando los argentinos, a esta Energía Sudamericana, Ella vuelve, haciendo honor a su nombre. Vuelve Libre.
Así comienza este año 2013.
Buen Augurio.