viernes, 23 de noviembre de 2012

TRASLADARSE

3

Llegaron a la cuadra nuevos vecinos.
Compraron una casita situada frente a la que habito, del otro lado de la calle.
Pequeña, sencilla en su construcción.
Un matrimonio con dos hijos pequeños. Los fines de semana, llegan temprano en su auto y comienzan a ir y venir por el terreno reparando, pintando, poniendo alambrado nuevo, un portón de madera al que cubrieron con barniz para protegerlo de las inclemencias temporales; todos trabajan en lo que será el hogar, el hábitat familiar. 
Días pasados, pude observar a través de la ventana de mi lugar de trabajo, el arribo de una camioneta, que cargaba estructuras de madera, para la construcción de lo que se llama una casa o habitación “prefabricada”. 
La casa es pequeña, ya lo dije. Entonces, con este nuevo espacio que construirán, seguramente tendrán posibilidad de una mejor distribución de los ambientes.
Cada vez que me traslado al centro de Moreno para hacer compras o sentarme a la mesa de un bar, observo, desde el colectivo, cómo en muchas casas se hacen reparaciones, o directamente, nuevas construcciones por la cantidad de ladrillos apilados, la montañita de arena, maderas y las personas que hacen la tarea de albañilería. 
Me agrada ver esto, pues me dice que estamos transitando por un tiempo de bonanza, en el cual pueden verse estas edificaciones, muy diferente a lo que fue la crisis brutal provocada por el neoliberalismo que dejó un tendal de pobreza, igual a lo que está sucediendo ahora en Europa.

Cómo habrá sido, allá por los albores. Cómo era que hacían para protegerse de las inclemencias naturales y de otros peligros.
Las cuevas. Sí allí se refugiaban, mientras salían de caza a procurarse el alimento. Dado el nomadismo, establecían hábitats provisorios, como ya se dijo, cercano a lagos o ríos y seguramente allí le daban forma a los artefactos líticos como puntas de flechas, y raspadores en diferentes técnicas.
Dicen que el despliegue del hombre en el planeta, se hizo desde África, donde se supone, está el origen de la especie humana.
Cómo habrá sido el descubrimiento del fuego. Tal vez, por la acción meteorológica y me resulta difícil imaginar ese asombro. Pero, el hombre siempre ha creado y es así que comenzó a dominar eso nuevo que aparecía ante su vista, sea para combatir el frío, endurecer sus armas de caza o, facilitar la ingestión de sus alimentos. Puede que este dominio lo haya conseguido frotando palos o ramas y así conseguir que se encendiera esa magia.
Se habla que la cronología del desarrollo de estos primitivos varía según las zonas donde habitaban y no evolucionaban de la misma manera ni al mismo tiempo. 
En qué momento habrá sido que abandonaron las cuevas para comenzar la construcción de “sus casas”, que seguramente serían hechas con ramajes y porque no, en forma circular. Allí, adentro, el fuego y alrededor, ellos. 
Los romanos, milenios después, dirían el Lar, donde los dioses de la casa, del hogar, eran considerados como genios domésticos protectores

© Helios Buira
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