jueves, 29 de noviembre de 2012

EL CUERPO, EL ARTE Y LA MAGIA.

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Sábato dice que el cuerpo es la caja del alma.
Otros autores proponen que aún, no conocemos en profundo nuestro cuerpo.
Será entonces que al no conocer nuestro cuerpo, nuestra relación con los demás integrantes de la naturaleza se torna confusa o, quizás, sea que nos resulta difícil la interacción y es por eso que en algún momento del desarrollo humano, decidimos ser los “dueños” de todo, lo más importante, los que tomamos las decisiones.
Y a veces me pregunto si no será por eso que nos va tan mal, siendo testigos de cómo, los cimientos de la civilización se van resquebrajando.
Hay una propuesta que dice: yo soy mi cuerpo; otra, pregona: yo tengo un cuerpo y finalmente: yo estoy en mi cuerpo.
Pero esa palabra yo, delante de cada frase, implica que no somos solamente un cuerpo que tenemos o en él que estamos.
Tal vez, sí, un cuerpo animado. Y como tales, ánima y cuerpo, son lo mismo.
Es por ello que suelo decir que la impresión digital que llevamos en los dedos de las manos, no es un argumento policíaco, sino que lo llamo el dibujo del alma y es por ello que no se repite en los más de seis mil millones de personas que habitamos el planeta. Pero no, solamente los que hoy estamos, sino en los que vendrán y en los posteriores a los que vendrán y así, mientras la especie humana habite en el planeta.
¿Por qué, cuando vemos una obra pictórica podemos decir: Van Gogh? (cuando se trata de una obra de su autoría). O escuchando una sinfonía, sabemos que se trata de Beethoven, también una escultura de Rodin o un edificio creado por Gaudi. Bueno pues, porque cada una de esas obras tienen la energía de cada uno de los creadores, o sea, el ánima que se expresó en cada uno de ellos.
Y si es cierto lo dicho por algunos autores de que psique y cuerpo son una sola cosa y reaccionan mágicamente, argumentando que la aplicación de la magia a la naturaleza es una proyección que nos revela que es la psique la que reacciona mágicamente, podemos inferir que el cavernícola, cuando plasmaba sus obras en las cuevas, lo hacía de esta manera.
Y es en ese momento que el artista primitivo, “sabía” que lo allí expresado, era lo que “ya”, estaba sucediendo afuera de la caverna. O sea, en las escenas de caza, la presa, corría la misma suerte que en la pintura.
La magia es atracción.
A partir del contacto, los elementos contactados, permanecerán enlazados para siempre.
El artista, en el momento de crear, siente una sensación de unidad y plenitud, que obra mágicamente sobre el cuerpo y lo lleva a la ejecución de esa obra.
Como dice Agustín de Hipona cuando le pregunta a Dios cómo es que hizo el Universo.
Porque Vos no hicisteis todo a modo de que el artista hace sus obras, valiéndose de un cuerpo para formar otro cuerpo, comunicándole aquélla figura que el alma voluntariamente y por arbitrio suyo ha trazado en su interior y mirándola con su vista intelectual, consigue en algún modo trasladarla al exterior.
Pues aun esto. ¿Cómo lo podría hacer el alma si Vos no la hubierais hecho a ella? Fuera de que el alma no imprime aquella forma que tiene imaginada, sino a un cuerpo exterior que ya existía y que tenía su ser substancialmente perfecto como v.gr. a la tierra, a la piedra, al leño, al oro o a otra cualquier materia semejante. ¿Y acaso existirían estos cuerpos, si Vos no los hubierais creado?. Vos, Señor, hicisteis aquel cuerpo de que consta el Artista y el alma que manda y hace trabajar a los miembros de su cuerpo y también la materia en que trabaja y hace alguna cosa; Vos le disteis el ingenio con que aprendiese aquel arte, y conque pudiese ver trazada en su interior la misma obra que él hace y trabaja afuera; Vos le disteis los sentidos corporales por cuyo medio pasa desde el alma a la materia no solamente la idea de aquella obra que exteriormente trabaja, sino también vuelve desde la obra a lo interior del alma la noticia de lo que exteriormente ha trabajado y hecho, para que ella consulte a la Verdad Interior que tiene adentro de sí misma y la preside y gobierna, a ver si está bien o mal hecha aquella obra.”
Creo que ningún crítico de arte, ningún pensador del arte, podría llegar a tener una concepción tan profunda y certera sobre la creación artística, sobre el trabajo del artista.

© Helios Buira

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